La arena de la Bajada de los Pescadores, en José Ignacio, dejará de ser solo un punto de encuentro playero para convertirse, por una semana, en una gran sala de cine al aire libre. Allí comienza la 16ª edición del José Ignacio International Film Festival (JIIFF), que vuelve a instalar a este rincón exclusivo de la costa uruguaya como una cita ineludible para el cine de autor, con el auspicio de Clarín.
En las horas previas al atardecer se espera la llegada de cientos de espectadores cargando reposeras y abrigos, listos para esperar la caída del sol frente al mar. La apertura será con La única opción, del director coreano Park Chan Wook, mientras de fondo suena la Rueda Candombe, colectivo local que mezcla candombe uruguayo y samba brasileña. Con este marco, el festival vuelve a apostar por una experiencia cinematográfica inmersiva, donde el paisaje se integra a la pantalla.
Willem Dafoe, la gran figura invitada
La presencia estelar de esta edición es Willem Dafoe. El actor estadounidense llegará a José Ignacio para presentar, junto al realizador argentino Gastón Solnicki, su más reciente trabajo, The Souffleur, una comedia negra de 2025. La película se exhibirá dentro de la programación del festival y será uno de los momentos más esperados por el público.
“Recibir una personalidad como él es el resultado de una construcción que venimos haciendo hace tiempo para poner a Uruguay en el mapa de la industria”, sostiene la directora del JIIFF, Fiona Pittaluga. En ediciones anteriores, el festival ya había programado títulos clave en la filmografía reciente de Dafoe, como Poor Things, de Yorgos Lanthimos, y The Florida Project, de Sean Baker. Esa continuidad, explican desde la organización, forma parte de una estrategia: que el público se familiarice con carreras de directores, actores y guionistas a lo largo de los años.
Un festival boutique con invitados de peso
Además de Dafoe, el JIIFF contará con la presencia de figuras relevantes de la industria regional e internacional. Entre ellas, el productor brasileño Rodrigo Teixeira; la directora de la Mostra Internacional de Cinema de San Pablo, Renata de Almeida; los cineastas y guionistas argentinos Lucía Puenzo y Santiago Fillol; y la actriz Sofía Gala.
Uno de los momentos formativos más fuertes será la masterclass del director de fotografía irlandés Robbie Ryan, dirigida a colegas y estudiantes de la región. Ryan es reconocido por una estética visual arriesgada y ha sido responsable de la fotografía de películas como Bird, de Andrea Arnold, y de las ya mencionadas Poor Things y The Favourite, ambas de Yorgos Lanthimos, que le valieron nominaciones al Oscar.
Proyecciones gratuitas en tres sedes
La programación del JIIFF se desplegará en tres locaciones con acceso gratuito: la Bajada de los Pescadores, la Bodega Oceánica José Ignacio y Pavilion VIK. Las funciones al aire libre —previstas para el sábado 24, miércoles 28 y sábado 31 a las 20.30— no requerirán reserva. En cambio, las proyecciones en Pavilion VIK sí demandan inscripción previa vía web y se repetirán en dos horarios para facilitar la asistencia.
Además de la película inaugural y de The Souffleur, la grilla de largometrajes de ficción incluye títulos como Woman and Child, de Saeed Roustayi; Amelie y los secretos de la lluvia, de Mailys Vallade y Liane-Cho Han; Un poeta, de Simón Mesa Soto; El agente secreto, de Kleber Mendoza, protagonizada por Wagner Moura y candidata a cuatro premios Oscar; Urchin, de Harris Dickinson; Un futuro brillante, de Lucía Garibaldi; y Sirat, de Oliver Laxe.
Competencia, voto del público y foco latinoamericano
Este año, la selección oficial en competencia exhibe una marcada presencia latinoamericana. De las seis películas que integran esa sección, cuatro son coproducciones regionales y dos cuentan con participación argentina. El premio principal será definido por el voto del público: los espectadores podrán elegir su favorita acercándose al equipo del festival a la salida de cada función en Pavilion VIK o escaneando un código QR que se mostrará en pantalla.
En paralelo, se desarrollará una competencia de cortometrajes orientada a detectar nuevas voces del cine uruguayo, junto con el taller ¡Corte!, dirigido a niños y adolescentes, que busca acercar la práctica audiovisual a las generaciones más jóvenes.
Industria y premios para proyectos en desarrollo
Otra pata clave del JIIFF es el espacio de industria Working JIIFF, que este año espera la llegada de unos 50 profesionales del audiovisual de distintos países. Allí se otorgarán los premios Pfeffer del Sur (US$ 50.000), Musitelli (US$ 50.000) y Colour (US$ 25.000), destinados a acompañar el desarrollo de proyectos en diferentes etapas de producción. La idea es que el festival funcione también como plataforma de impulso para el cine de la región.
Una curaduría que nace en Cannes
La programación que desembarca en José Ignacio es el resultado de un trabajo de selección que se extiende durante todo el año. Los cuatro socios fundadores del festival —Fiona Pittaluga, Martin Cuinat, Mariana Rubio Pittaluga y Pablo Mazzola— ven más de 200 películas antes de definir la acotada lista que finalmente se exhibe.
El proceso incluye recorridos por festivales clave como Sundance, Rotterdam y Berlín, aunque el punto de partida formal de la curaduría es Cannes. Allí, frente al Palais del Festival, la delegación uruguaya se instala durante una semana en un barco que funciona como sede flotante del cine regional hacia el mundo. A eso se suma el trabajo con agentes de ventas y productoras que acercan materiales de interés.
En los últimos años, el JIIFF incorporó además una película animada pensada para público infantil, con el objetivo de atraer a las familias y formar espectadores desde edades tempranas. Con estas capas —playa, estrellas internacionales, industria y formación— José Ignacio vuelve a confirmarse como un enclave donde el cine encuentra un escenario tan singular como sofisticado.


