El ex número uno del golf mundial, Tiger Woods, atraviesa uno de los momentos más delicados de su vida profesional y personal. Tras el espectacular accidente automovilístico que protagonizó el 27 de marzo cerca de su casa en Jupiter Island, Florida, el estadounidense se declaró no culpable del cargo de conducir bajo los efectos de sustancias y, casi en simultáneo, anunció un retiro temporal del golf para enfocarse en su salud.
La jornada clave se dio este martes en el Tribunal de Circuito del condado de Martin. Mediante un escrito presentado por su defensa, Woods rechazó las acusaciones formales y pidió ser juzgado por un jurado. Al mismo tiempo, renunció a asistir a la audiencia de lectura de cargos prevista para el próximo mes. La presentación coincidió con la difusión del informe policial que detalla cómo se produjo el siniestro vial que volvió a poner al astro del golf en el centro de la escena.
De acuerdo con la reconstrucción oficial, Woods conducía su camioneta a alta velocidad cuando impactó contra el remolque de un camión de trabajo que circulaba delante suyo. Ese choque inicial derivó en el vuelco del vehículo sobre el lado del conductor. El propio deportista admitió ante los agentes que, en el momento del impacto, estaba mirando su teléfono celular y cambiando la emisora de radio, lo que le impidió advertir que el camión había reducido la marcha.
Si bien no se registraron heridos, el episodio terminó con la detención inmediata del golfista en el lugar del hecho. Según la declaración jurada de causa probable elaborada por la Oficina del Sheriff, los oficiales encontraron en su poder dos pastillas de hidrocodona, un potente analgésico opioide. Además, describieron una serie de signos físicos que consideraron compatibles con un estado de alteración: transpiración intensa, enrojecimiento ocular con pupilas dilatadas, movimientos lentos y pesados, y un hipo persistente que llamaba la atención.
Woods fue sometido a un test de alcoholemia en la escena, que dio resultado negativo. Sin embargo, se negó a proporcionar una muestra de orina para un análisis toxicológico más completo. Con esos elementos, la fiscalía lo imputó por conducir bajo los efectos de sustancias, causar daños a la propiedad y negarse a entregar muestras biológicas requeridas por las autoridades.
La defensa del golfista está nuevamente en manos del abogado Douglas Duncan, quien ya lo había representado en un caso de características similares en 2017. En aquel episodio, Woods fue encontrado dormido al volante y los estudios posteriores revelaron la presencia de varias drogas en su organismo. Entonces, el californiano aceptó declararse culpable de conducción temeraria e ingresó a un programa de rehabilitación como parte de un acuerdo con la Justicia.
Horas después de la presentación judicial en Florida, Woods utilizó su cuenta de Instagram para comunicar una decisión que sacude al mundo del deporte: se alejará temporalmente del circuito profesional para iniciar un tratamiento y priorizar su bienestar. En un extenso mensaje, el golfista de 50 años reconoció la gravedad de la situación, afirmó que necesita tiempo para trabajar en una recuperación duradera y señaló que su objetivo es regresar en mejores condiciones, tanto en lo personal como en lo profesional. También agradeció el apoyo recibido y pidió privacidad para él y su familia mientras atraviesan este proceso.
El nuevo incidente se produce en un contexto ya complejo para la carrera del múltiple ganador de majors. Desde hace años, Woods lidia con una cadena de problemas físicos que limitaron sus apariciones en el máximo nivel. En 2021 sufrió un grave accidente automovilístico en California que puso en riesgo su pierna derecha y marcó un antes y un después en su trayectoria. Desde entonces, su presencia en los torneos más importantes ha sido esporádica y su calendario, muy reducido.
Lejos de su época de dominio absoluto, Woods había vuelto a ilusionar a sus seguidores con un posible regreso a la alta competencia. No juega al máximo nivel desde el Abierto Británico de 2024, pero venía trabajando para retornar tras una rotura del tendón de Aquiles sufrida en marzo de 2025. Incluso había reaparecido recientemente en la liga indoor TGL, un formato alternativo que le permitió probar su estado, y no descartaba presentarse en el Masters de Augusta de abril.
Ese plan, al menos por ahora, queda en suspenso. La combinación del proceso judicial en Florida y la decisión personal de iniciar un tratamiento coloca al ícono del golf en una encrucijada. Su futuro deportivo inmediato dependerá tanto de la evolución de su salud como de la resolución del caso en los tribunales. Por lo pronto, la prioridad de Tiger Woods ya no está en el próximo torneo, sino en intentar ordenar su vida fuera de los fairways.


