Telesur se consolidó como una pieza clave en la estrategia comunicacional del gobierno venezolano, alineada con el discurso oficial de “batalla cultural” frente a la supuesta “agresión imperialista” de Estados Unidos. Desde su pantalla, el canal impulsa un periodismo abiertamente militante que convoca a la movilización popular en respaldo del denominado “gobierno interino” y de la “presidenta delegada” Delcy Rodríguez, sin abrir espacio a voces críticas u opositoras.
En una cobertura reciente desde Caracas, la cronista Andrea Romero mostró las llamadas “movilizaciones del poder popular” y entrevistó a referentes del Movimiento Revolucionario Tupamaro. En esas intervenciones, los dirigentes reclamaron al “imperio sionista conquistador” la liberación de Nicolás Maduro, presentado por la señal como víctima de un accionar extranjero.
El noticiero central, “Telesur Noticias”, conducido por Aarón Romero, reforzó ese encuadre al difundir un informe sobre “movimientos sociales” que rechazan la política estadounidense y exigen la liberación del presidente Maduro y de la “primera dama combatiente” Cilia Flores, a quienes el canal describe como “secuestrados” por Washington. En la misma emisión se destacó un segmento dedicado a familias que “despiden a sus mártires asesinados por Estados Unidos” en lo que el canal califica como un “ataque criminal” contra Venezuela.
El discurso oficial también se vio reflejado en la cobertura de un acto encabezado por Delcy Rodríguez, en el que se declaró “héroes y mártires de la patria” a los fallecidos el 3 de enero, en un contexto de denuncia de una presunta ofensiva militar contra la República Bolivariana. El mensaje fue presentado como una reafirmación de la resistencia frente a la injerencia extranjera.
En la edición matutina del mismo noticiero, Telesur informó sobre la liberación de presos políticos, presentada como un gesto de apertura. Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de Delcy Rodríguez, afirmó que la excarcelación de un grupo “importante” de venezolanos y extranjeros respondía a una “amplia intención de búsqueda de la paz”, enmarcada en un llamado a la “unión nacional” y a la “convivencia pacífica”.
Otro de los funcionarios destacados por la señal fue Diosdado Cabello, ministro del Interior, quien atribuyó la “tranquilidad” en Caracas y en el resto del país al control de las armas por parte del Estado. Según su planteo, esa centralización es la garantía de estabilidad, sostenida en una “fusión popular, militar y policial”, fórmula que el canal difundió sin contrapuntos.
La grilla informativa de Telesur también subraya el respaldo de aliados internacionales al gobierno venezolano. Rusia, China, Bielorrusia, Cuba e Irán aparecen como socios estratégicos que condenan la actuación de Estados Unidos. El canal remarcó, además, las conversaciones de los presidentes de México y Brasil en defensa de la “soberanía latinoamericana” y en rechazo a la política estadounidense hacia Caracas.
En ese marco, Aarón Romero anunció la solidaridad de Dmitri Medvedev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, y difundió un discurso del líder de la revolución islámica iraní, Ali Jamenei. También transmitió el homenaje encabezado en Venezuela por el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla a los “combatientes asesinados por el imperialismo”.
Mientras tanto, en la pantalla de Telesur no se mencionan las denuncias sobre la situación de la prensa en Venezuela. La Red Voces del Sur, integrada por 17 organizaciones de América Latina, sostiene que hay 20 periodistas aún encarcelados, parte de un universo de más de 900 presos políticos. La misma red alerta sobre deportaciones de reporteros extranjeros, bloqueos de medios y trabas para acceder a información pública, prácticas que –según advierte– afectan de manera grave la cobertura periodística en un momento en que la sociedad venezolana requiere más información de interés público.
Telesur funciona como un canal regional multiestatal, con sede y control principal en Venezuela, e integración de los gobiernos de Cuba y Nicaragua. En el pasado, también participaron Argentina, Uruguay, Bolivia y Ecuador, pero se retiraron al considerar que la señal adoptó una línea radicalizada y militante en favor del régimen venezolano.
El especialista Roberto Iglesias, consultado por Clarín, describió a Telesur como una señal internacional concebida esencialmente para la propaganda. En su análisis, el canal se inserta en un ecosistema mediático venezolano donde todas las emisoras de radio y televisión responden al chavismo, tras el cierre de medios críticos u opositores durante los 26 años de gestión de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Iglesias señaló que la programación de Telesur se caracteriza por la repetición sistemática de discursos oficiales, ataques al “imperialismo” y a Estados Unidos, entrevistas de tono patriótico con dirigentes locales y lectura de mensajes de apoyo de referentes de izquierda de países como Rusia, China e Irán.
En Argentina, el rol de Telesur quedó atravesado por los vaivenes de la política exterior. El gobierno de Javier Milei decidió, a mediados de 2024, retirar la señal de la plataforma estatal de Televisión Digital Abierta (TDA), en línea con su alineamiento con Estados Unidos. Una medida similar había tomado la administración de Mauricio Macri en 2016, cuando además de sacar a Telesur de la TDA, cedió el 14% del paquete accionario que el Estado argentino poseía en el canal.
La gestión de Alberto Fernández revirtió parcialmente esa decisión en 2020, al reincorporar a Telesur a la grilla de la TDA, aunque sin recuperar participación accionaria. La presidencia del canal continúa desde hace 15 años en manos de Patricia Villegas, esposa del ministro de Planificación venezolano, Ricardo Menéndez. Pese a su salida de la TDA bajo el gobierno de Milei, Telesur sigue disponible en Argentina a través de operadores privados de TV paga como Telecentro, Flow y otros servicios de cable.


