El salto de alrededor del 20% en los combustibles desde el inicio de la guerra en Medio Oriente ya empezó a filtrarse en las listas de precios de mayoristas y supermercados argentinos. Aunque el impacto todavía no es homogéneo en todos los canales de comercialización, varias empresas proveedoras enviaron nuevas listas con incrementos de hasta dos dígitos en productos de consumo masivo y artículos derivados del petróleo.
Desde la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM) explican que los rubros más sensibles al encarecimiento del combustible son aquellos con fuerte peso logístico y abastecimiento diario, como panificados, lácteos y carnes. A eso se suman los productos vinculados directamente al petróleo, que ya registran fuertes ajustes.
El vicepresidente de CADAM, Armando Farina, detalló que los mayoristas recibieron nuevas listas que entran en plena vigencia este mes, con aumentos en una amplia gama de artículos. Entre los productos de limpieza, las pomadas y limpiadores de la marca Wassinton suben entre 8% y 12%, mientras que los artículos de limpieza de Queruclor se ajustan entre 2% y 2,5%. Los jabones de tocador y de lavar también muestran subas: 4% para la marca Spa y 6% para Guma.
En el segmento de higiene y artículos del hogar, el alcohol etílico Rimar aumenta 9% y las velas Luján registran el mismo porcentaje de incremento. En alimentos, las galletitas Mauri se encarecen 4%, los quesos de la marca Vaquero suben entre 8% y 9% y los lácteos de Mastellone avanzan 3%. Los panificados Noly se ajustan 3% y las salchichas Tres Arroyos, 7%.
La yerba mate también llega con nuevos valores: Playadito sube 2,7%, mientras que las marcas de Las Marías se incrementan entre 7% y 9%. El té y el mate cocido registran alzas del orden del 7%. En el rubro lácteos, los productos de Molfino muestran aumentos de entre 4,5% y 5,5%.
Los aderezos acompañan este movimiento: la mayonesa Natura aumenta 7% y otros condimentos suben alrededor de 8%. La harina y el pan rallado Morixe se encarecen entre 2,5% y 6,5%, mientras que el fernet Branca sube 7,5%. También se registran ajustes del 7% en golosinas de Georgalos, 6,5% en productos Danone y 9% en artículos de la marca Hileret.
Sin embargo, el traslado a precios no se da con la misma intensidad en todas las bocas de expendio. El presidente de la Cámara Argentina de Supermercados (CAS), Víctor Palpacelli, señaló que los proveedores mencionan el aumento del combustible como factor de presión, pero que por el momento los cambios en góndola no se apartan sustancialmente del ritmo de la inflación mensual.
Según Palpacelli, las subas que ven en supermercados se mantienen dentro de parámetros habituales, con ajustes graduales y previsibles. Solo en casos específicos se detectan variaciones más marcadas, en particular en insumos altamente dependientes del petróleo. Un ejemplo son las bolsas plásticas, que habrían registrado un salto cercano al 20%, asociado tanto al costo de los insumos plásticos como a la logística.
Aun así, el titular de CAS no descarta que en los próximos diez días se produzcan nuevos incrementos, sobre todo en productos vinculados a materias primas agropecuarias, como aceites y harinas. Desde la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), en cambio, indicaron que por ahora no cuentan con información precisa sobre el efecto del alza de combustibles en sus estructuras de costos. Una importante cadena de supermercados también aseguró que, hasta el momento, no detectó un impacto directo en los precios de sus góndolas por este motivo.
El contexto de consumo deprimido condiciona el margen de maniobra de las cadenas. Palpacelli explicó que los supermercados agrupados en CAS implementan distintas estrategias comerciales para amortiguar el golpe sobre el cliente: postergan aumentos para luego aplicarlos de manera acumulada, o bien intentan ubicarse levemente por debajo de la inflación en determinados períodos. Esa dinámica, reconoció, se intensificó en los últimos tiempos ante la falta de recuperación del poder adquisitivo.
El dirigente advirtió que nuevas subas sobre una demanda ya debilitada podrían profundizar la caída del consumo. Por eso reclamó que el Gobierno nacional avance con medidas que apunten a reactivar las ventas. Entre las herramientas mencionó el regreso de las promociones bancarias, que prácticamente desaparecieron del mercado, y puso especial énfasis en la necesidad de reducir la carga impositiva sobre los productos de la canasta.
Palpacelli sostuvo que cerca de la mitad del precio que paga el consumidor en la góndola corresponde a impuestos nacionales, provinciales y municipales. Esa presión fiscal, afirmó, limita la capacidad de las empresas para contener aumentos en un escenario de costos en alza.
En paralelo, las entidades del sector vienen trasladando sus inquietudes al Poder Ejecutivo. Si bien, según CAS, las preocupaciones están planteadas desde todas las cámaras, los empresarios aseguran que aún no reciben respuestas concretas.
En este marco, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el secretario de Comercio e Industria, Pablo Lavigne, recibieron al director ejecutivo de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), Juan Vasco Martínez. Tras el encuentro, ASU difundió un comunicado en el que calificó la reunión como “excelente” y destacó la receptividad de los funcionarios.
De acuerdo con esa versión, uno de los puntos centrales del diálogo fue el peso de las tasas municipales en el precio final que afrontan los consumidores, a las que calificaron de “descabelladas”. No hubo, sin embargo, referencias a la puesta en marcha de programas específicos para impulsar el consumo interno, un reclamo que se repite entre supermercadistas y mayoristas mientras las listas de precios vuelven a recalentar el escenario inflacionario.


