La salida de Marcelo Moretti de la presidencia de San Lorenzo abrió una etapa de revisión interna en el club de Boedo y, con ella, comenzaron a emerger reclamos de empresarios que aportaron dinero durante su gestión y ahora exigen recuperarlo. En ese contexto, la posible transferencia de Jhohan Romaña a River Plate quedó atravesada por un conflicto que, según coinciden distintas fuentes, no figura en ningún papel oficial del club.
El nombre que aparece detrás de esta trama es el de Mariano Zelaya, productor artístico —conocido por manejar a la banda «La T y La M», entre otros proyectos— y representante de futbolistas. Zelaya encabezó un grupo inversor cercano a Moretti, con quien tejió una relación política y económica que se intensificó desde la campaña electoral que llevó al dirigente a la presidencia en diciembre de 2023.
De acuerdo a lo que reconstruyó el diario Clarín a partir de fuentes de la actual y la anterior dirigencia, Zelaya fue uno de los sostenes económicos de aquella campaña y continuó aportando fondos una vez que Moretti asumió el mando. Sus inyecciones de dinero se destinaron principalmente al armado del plantel profesional, e incluso fue quien acercó al arquero Orlando Gill a la institución azulgrana.
En el caso puntual de Jhohan Romaña, defensor colombiano de 27 años, los registros oficiales de San Lorenzo indican que el club posee el 100% de sus derechos federativos y económicos. Así lo confirmaron exdirigentes y actuales autoridades consultados, que remarcan que en la documentación no constan terceros dueños ni cesiones de porcentaje alguno.
Sin embargo, detrás de los papeles habría existido un acuerdo verbal entre Moretti y Zelaya. Según esa versión, el inversor se comprometió a hacerse cargo de las tres cuotas de 250 mil dólares del pase de Romaña, adquirido a Austin FC de la MLS. A cambio, el entonces presidente le habría prometido reconocerle el 50% de una futura venta del jugador.
El esquema previsto no se cumplió como estaba pensado. Zelaya efectivamente habría abonado la primera cuota y también se hizo cargo de la vivienda del futbolista en Puerto Madero. Pero, siempre de acuerdo a las fuentes consultadas, desde la dirigencia comenzaron a pedirle fondos para otras urgencias: el costo del préstamo de Alexis Cuello, deudas con integrantes del plantel y renovaciones de contratos, entre ellas la de Gastón Hernández.
En ese contexto, el empresario habría acumulado mutuos —préstamos al club— por un monto cercano a 1.200.000 dólares. La segunda cuota del pase de Romaña terminó siendo pagada por San Lorenzo, mientras que la tercera se encuentra impaga y es reclamada por Austin FC. Zelaya, sostienen quienes conocen la operatoria, no completó esas cuotas porque el dinero ya había sido desviado a otras necesidades planteadas por la dirigencia de Moretti.
Hoy, con el cambio de mando y Moretti fuera del club, Zelaya busca una vía para recuperar su inversión. Y la chance de que Romaña sea transferido a River aparece como la oportunidad más concreta para hacerlo, aunque su supuesto derecho a una parte del pase no figure en ningún contrato formal del Ciclón.
En paralelo, las negociaciones con River están lejos de cerrarse. Desde Núñez pusieron sobre la mesa una oferta de 2,6 millones de dólares por el 50% de la ficha del zaguero. En la última conversación, el club millonario propuso además fijar una opción de compra por el otro 50%, con una cláusula que lo obligaría a pagar una multa de un millón de dólares en caso de no ejecutar esa opción dentro del plazo que se acuerde.
Del lado de San Lorenzo, el presidente provisorio Sergio Costantino considera insuficiente la propuesta. La postura actual de la conducción cuerva es plantarse en una cifra cercana a los 5 millones de dólares por el 80% de los derechos del jugador, un valor que marca una distancia importante con lo que ofrece River y que, por ahora, mantiene el pase estancado.
En los últimos días circuló la versión de que el propio Romaña estaría presionando para que la operación se concrete. El defensor alimentó las especulaciones con una publicación en redes sociales: replicó una historia de Instagram con la frase «Tuvieron que hablar mal de mí para quedar bien con otros», mensaje que fue leído como un gesto de malestar ante la situación.
Mientras tanto, el futbolista continúa entrenándose con el plantel en la pretemporada y, salvo un giro en las negociaciones, será parte de los amistosos que San Lorenzo disputará en Uruguay. Su futuro inmediato, sin embargo, sigue abierto: no hay una respuesta definitiva sobre si seguirá en Boedo, si se destrabará su llegada a River, ni sobre cómo se resolverán los reclamos económicos de Zelaya, que hoy se suman a la larga lista de cuentas por aclarar que dejó la gestión Moretti.


