El mapa de las principales entidades empresarias y de análisis de políticas públicas en la Argentina atraviesa un recambio de figuras clave. Tras dos décadas de presencia ininterrumpida en la Unión Industrial Argentina (UIA), el economista Diego Coatz dejó su cargo como director ejecutivo de la central fabril, movimiento que se suma a cambios en la Asociación Empresaria Argentina (AEA) y en el think tank CIPPEC.
Coatz se convirtió, a lo largo de 20 años, en el principal referente técnico de la UIA y en una de las voces más escuchadas a la hora de interpretar la realidad de la industria. Además de integrar la conducción de la entidad, estuvo al frente del Centro de Estudios (CEU), el área encargada de monitorear la evolución de la actividad manufacturera y elaborar diagnósticos y propuestas para el sector fabril.
Al comunicar su salida, el economista describió el cierre de su etapa en la UIA como el final de un ciclo “muy intenso” tanto en el plano profesional como en el personal. Subrayó que su trabajo en la entidad estuvo guiado por la elaboración de información precisa, un análisis sistemático de la coyuntura y la formulación de iniciativas concretas para la industria.
En su mensaje de despedida, Coatz remarcó que su compromiso con la producción no concluye con esta decisión. Afirmó que seguirá ligado a los debates sobre el modelo productivo y el desarrollo, con la convicción de que la Argentina “es, fue y tiene que ser un país industrial”. También destacó como uno de sus legados el haber contribuido a formar nuevas camadas de especialistas con una fuerte impronta industrialista.
La conducción de la UIA ya definió a la economista que ocupará el lugar que deja vacante Coatz. El rol de director ejecutivo pasará a manos de Laura Bermúdez, colaboradora cercana del actual presidente de la entidad, Martín Rappallini. Con su designación, la central fabril busca asegurar continuidad en la línea de trabajo y en la interlocución con el sector público y privado, en un contexto en el que la industria manufacturera enfrenta desafíos por la baja actividad en ramas como la siderurgia y otros segmentos fabriles.
El recambio en la UIA no es el único que se producirá en la cúpula empresaria. Hacia fin de mes está previsto que Jaime Campos deje la presidencia de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), cargo que ocupa desde hace 16 años. La AEA reúne a los máximos ejecutivos de grandes compañías de distintos rubros y funciona como un espacio de articulación de posiciones del empresariado de mayor tamaño.
Campos será sucedido por Alejandro Lastra, directivo de Movistar, quien asumirá la tarea de representar a los CEOs de las firmas que integran la asociación y de intervenir en las discusiones sobre el rumbo económico y regulatorio que afecta a las grandes empresas que operan en el país.
En paralelo, también se registra un relevo en una de las organizaciones de la sociedad civil más influyentes en el debate de políticas públicas: el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC). Allí asumirá como nuevo director ejecutivo el economista y exdiputado del PRO Luciano Laspina, que reemplazará a Gala Díaz Langou.
CIPPEC se especializa en el diseño, evaluación y promoción de políticas en áreas como desarrollo productivo, equidad social y fortalecimiento institucional. La llegada de Laspina, con experiencia legislativa y trayectoria en temas económicos, supone un cambio de conducción en un momento en el que el análisis del modelo de crecimiento y de las reformas estructurales vuelve a ocupar un lugar central en la agenda pública.
Los movimientos en la UIA, la AEA y CIPPEC ocurren en un escenario en el que la industria y el empresariado buscan reposicionarse frente a los desafíos de la actividad productiva y las discusiones sobre competitividad, inversión y empleo. El recambio de nombres al frente de estas instituciones abre una nueva etapa en la articulación entre el sector privado, los centros de estudios y el Estado, con la mirada puesta en el futuro de la estructura productiva argentina.


