La inclusión de Gimme Shelter, uno de los himnos más oscuros y emblemáticos de los Rolling Stones, en el documental Melania desató una controversia que mezcla derechos musicales, viejas disputas con Donald Trump y versiones contradictorias sobre el rol de Mick Jagger en la cesión del tema.
Una fuente cercana al líder de los Stones aseguró que Jagger no intervino en la decisión de permitir que la canción forme parte de la banda sonora del film centrado en la ex primera dama estadounidense. Sin embargo, los responsables de la película sostienen lo contrario: afirman que el músico “estuvo realmente involucrado” en el proceso y que “dio su aprobación” para el uso del clásico de 1969.
Mientras tanto, ni los representantes de los Rolling Stones ni los de ABKCO —la compañía que posee y administra el catálogo del grupo anterior a 1971— respondieron a las reiteradas consultas de medios especializados como Variety. El diario británico The Guardian, citando fuentes vinculadas a la producción del documental, sugirió que Jagger habría dado su visto bueno a la licencia, aunque sin confirmación oficial.
El nudo del conflicto está en quién tiene realmente la última palabra. Voces al tanto de las negociaciones señalan que resulta “muy improbable” que ABKCO haya autorizado por su cuenta el uso de Gimme Shelter sin consultar al grupo, pese a que los contratos podrían habilitar a la empresa a hacerlo sin necesidad de un aval explícito de los músicos.
ABKCO fue fundada por Allen Klein, el controvertido mánager que comenzó a trabajar con los Rolling Stones en 1965 y más tarde también con los Beatles. Tras la ruptura con los Stones a comienzos de los años setenta, la compañía retuvo los derechos de todo el material grabado por la banda antes de 1971. Ese paquete incluye no solo Gimme Shelter, sino también éxitos como (I Can’t Get No) Satisfaction, Sympathy for the Devil y Jumpin’ Jack Flash, entre muchos otros. Hasta hoy, ABKCO sigue explotando y administrando ese catálogo.
Pese a aquel divorcio contractual, las relaciones actuales entre el grupo y la empresa se describen como correctas. Ambas partes colaboraron en numerosas reediciones, recopilatorios y acuerdos de sincronización para cine y televisión, generalmente por sumas elevadas. El grupo, de hecho, tiene fama de ser poco celoso a la hora de licenciar sus canciones para proyectos audiovisuales.
El propio Jagger lo reconoció en una entrevista con la revista Fortune en 2002, donde explicó que reciben muchas solicitudes de uso y que, en la mayoría de los casos, su respuesta es afirmativa, siempre que se pague el precio estipulado, con excepciones para producciones de bajo presupuesto que les resulten especialmente interesantes.
El caso de Melania, sin embargo, se complica por el historial del grupo con Donald Trump. Durante las campañas presidenciales de 2016 y 2020, los Stones reclamaron contra el uso de sus canciones en los actos del entonces candidato y luego presidente. Aunque las normas que regulan la música en eventos políticos son difusas, la banda dejó en claro su rechazo e intentó frenar la utilización de sus temas en los mitines. “No soy el DJ de Donald”, ironizó Jagger en su momento, en un intercambio que, pese al tono ligero, evidenció incomodidad.
La mala relación viene de más lejos. En diciembre de 1989, durante la gira Steel Wheels, los Rolling Stones lograron que Trump fuera retirado de su propio centro de convenciones en Atlantic City, donde el grupo se presentaba. El magnate, entonces empresario del entretenimiento, habría intentado capitalizar el show para su imagen personal, algo que no cayó bien entre los músicos y su entorno.
En este nuevo capítulo, la canción que suena como telón de fondo es Gimme Shelter, con su atmósfera apocalíptica, ahora asociada a un documental que, según se describe, costó mucho producir pero aporta poco en términos de contenido. La película sigue a Melania Trump durante los veinte días previos a la asunción presidencial de su marido, concentrándose en la organización de los actos y ceremonias. Abunda el detalle sobre el despliegue y la pompa, pero escasea la sustancia política o íntima.
Si algo destaca en el documental es, precisamente, la música. Además del tema de los Stones, la banda sonora recurre a una larga lista de piezas reconocibles: desde fragmentos de Amadeus —es decir, de Mozart— hasta composiciones vinculadas a Expreso de medianoche, pasando por clásicos de Aretha Franklin, James Brown, Elvis Presley y Boney M. En el baile inaugural, Melania aparece bailando Y.M.C.A. de Village People y entonando Billie Jean, de Michael Jackson, a quien define en cámara como “mi artista favorito”.
Mientras se intenta dilucidar si la licencia de Gimme Shelter contó o no con la intervención directa de Mick Jagger, el caso vuelve a poner en primer plano la compleja trama de derechos, contratos antiguos y decisiones artísticas que subyacen cada vez que un clásico del rock se cruza con la política y el poder.


