Mientras planifica el futuro deportivo de Banfield rumbo a 2026, Pedro Troglio enfrenta un conflicto ajeno a las canchas pero de enorme impacto económico y personal. El entrenador denunció haber sido víctima de una maniobra fraudulenta vinculada a desarrollos inmobiliarios en La Plata, donde asegura haber perdido los ahorros de su familia junto a más de un centenar de inversores.
En declaraciones televisivas, el director técnico relató que invirtió en proyectos inmobiliarios «en pozo» promovidos por la empresa ABES, una constructora con trayectoria en la capital bonaerense. Según su versión, la firma se había comprometido a levantar departamentos y a pagar una renta mensual hasta la entrega de las unidades. Sin embargo, las obras quedaron paralizadas y los pagos se interrumpieron hace meses.
Troglio explicó que la propuesta le llegó de manera informal, a través de un encuentro social: conoció a los responsables de la desarrolladora en un asado con conocidos, donde le presentaron los proyectos y las supuestas ventajas de la inversión. «Nos transmitieron tranquilidad, parecía todo serio», reconstruyó, para luego admitir que con el tiempo descubrió que nada de lo prometido se cumplió.
El entrenador contó que la empresa dejó de abonar la renta hace tres o cuatro meses y que, al reclamar, se encontró con un escenario inesperado: ABES habría transferido el proyecto a otra administración que, de acuerdo con lo que le informaron, no reconocería el dinero aportado por los inversores originales. «Yo puedo seguir adelante, pero hay personas que pusieron los ahorros de toda su vida», advirtió, aludiendo a la magnitud del perjuicio para muchos de los damnificados.
La situación se enmarca en un conflicto más amplio que, según se desprende de las denuncias, involucra a alrededor de 160 personas afectadas. La crisis se profundizó hacia fines de 2025, cuando Abes Desarrolladora de Negocios cambió de manos con el argumento de implementar un plan de acción para esquivar una eventual quiebra. Paralelamente, varias obras en La Plata quedaron frenadas, lo que encendió las alarmas entre quienes habían apostado sus ahorros a los fideicomisos inmobiliarios de la firma.
Frente a este panorama, Troglio y su esposa radicaron una denuncia formal contra Diego Lacki y Macarena Núñez, señalados como administradores de los proyectos. En la presentación judicial, el técnico sostuvo que destinó sus ahorros familiares a distintos fideicomisos impulsados por ABES, con la promesa de percibir mensualmente una renta y de recibir las unidades en un plazo determinado, algo que nunca ocurrió.
El escrito detalla que el vínculo con la desarrolladora comenzó en 2024, cuando Troglio se incorporó al fideicomiso ABES Dezzeo para la compra de un departamento valuado en 64 mil dólares. El acuerdo contemplaba el pago de un alquiler mensual hasta la finalización de la obra. Sin embargo, esos pagos fueron irregulares: se abonaban solo tras los reclamos y, finalmente, dejaron de efectuarse por completo hace varios meses.
Además de esa operación, el matrimonio realizó un segundo aporte de aproximadamente 93 mil dólares. En ese momento, Troglio se encontraba trabajando como entrenador en Honduras y, según la denuncia, por insistencia de Lacki transfirió el dinero a una cuenta radicada en Estados Unidos. Esa circunstancia incrementó las sospechas sobre el destino real de los fondos.
En la presentación judicial, el técnico acusa directamente a Lacki de haberse apropiado del dinero mediante cuentas personales en el exterior. Para los denunciantes, la operatoria habría desviado los aportes que debían destinarse a la construcción de los inmuebles hacia patrimonios privados, dejando a los inversores sin propiedades, sin rentas y sin respuestas concretas.
La causa penal suma cada vez más presentaciones en distintas fiscalías, lo que abre la posibilidad de que los expedientes se unifiquen en una investigación de mayor envergadura. Mientras tanto, los damnificados, entre ellos Troglio, continúan organizándose para reclamar la devolución de los montos invertidos y el esclarecimiento del circuito financiero que habría llevado a la presunta estafa.
En paralelo a su tarea al frente de Banfield, el entrenador mantiene el foco en esta batalla judicial y mediática, que expone una vez más los riesgos de las inversiones inmobiliarias en fideicomisos cuando los proyectos se frenan y las empresas cambian de manos. Detrás de las cifras millonarias, el caso deja una postal de familias que, según denuncian, vieron esfumarse el sacrificio de años en cuestión de meses.


