En un encendido discurso ante cientos de venezolanos reunidos en el Obelisco porteño, la senadora y exministra de Seguridad Patricia Bullrich salió a respaldar públicamente a María Corina Machado, a quien definió como una figura central para la reconstrucción democrática de Venezuela, en abierta contraposición con la mirada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Durante el acto organizado por residentes venezolanos en la Argentina para celebrar la caída de Nicolás Maduro, Bullrich presentó a Machado como una dirigente de proyección global y referente de las aspiraciones de cambio de la sociedad venezolana. La describió como una líder de paz y como una de las voces que mejor encarnan lo que, según afirmó, desean los ciudadanos del país caribeño.
La senadora también mencionó al dirigente opositor Edmundo González Urrutia, a quien ubicó junto a Machado dentro de un grupo de referentes llamados a desempeñar un papel central en la nueva etapa política. Bullrich se mostró convencida de que esos liderazgos tendrán un protagonismo determinante en la transición, en paralelo con el retorno paulatino de los exiliados venezolanos cuando, sostuvo, se restablezcan las condiciones de seguridad.
Las palabras de Bullrich resaltaron por el énfasis puesto en Machado en un momento en que Trump había tomado distancia de la dirigente, pese a que muchos la daban como figura natural para encabezar un eventual gobierno post-Maduro. El contraste quedó más marcado porque, antes de la primera declaración pública del mandatario estadounidense sobre el tema, tanto el presidente argentino Javier Milei como la Cancillería habían valorado en la misma línea a la ganadora del último Premio Nobel de la Paz. Tras conocerse la posición de Washington, el Gobierno argentino optó por el silencio, mientras Bullrich profundizó su apoyo.
Desde el escenario montado junto al Obelisco, la exministra de Seguridad describió a la estructura de poder que aún persiste en Caracas como una “cúpula” enquistada, a la que responsabilizó por haber transformado al país en un “narcoestado”. Afirmó que ese núcleo dirigente permanece en funciones por un tiempo limitado y reclamó, además, la liberación del gendarme argentino Nahuel Gallo.
Para Bullrich, Venezuela atraviesa “horas decisivas” en las que, sin Maduro al frente del Ejecutivo, el desafío radica en desarticular con cuidado el entramado autoritario que, según planteó, ha penetrado todas las instituciones formales de la democracia. En ese diagnóstico incluyó al sistema judicial, al que señaló como parte del problema y no de la solución.
En ese marco, volvió a enfatizar el rol de Machado en la nueva etapa. Argumentó que será necesario desmontar el andamiaje construido por la dictadura para, con paciencia y estrategia, volver a sembrar las bases de la libertad y la vida democrática. A su entender, algunos líderes, entre ellos la propia Machado, fueron quienes izaron las banderas más significativas del proceso de transformación que, sostuvo, está por comenzar en Venezuela.
Machado, que viajó a Oslo en diciembre pasado con motivo de la entrega del Premio Nobel de la Paz, había celebrado en sus redes sociales la incursión militar estadounidense en Venezuela, operación mediante la cual Nicolás Maduro fue capturado y trasladado a Nueva York para enfrentar cargos judiciales. En ese mensaje, aseguró que la oposición estaba preparada para asumir el poder.
Sin embargo, durante una conferencia de prensa en el complejo Mar-a-Lago, en Miami, Trump relativizó la posibilidad de que la dirigente opositora encabece la transición. Sostuvo que sería “muy difícil” que ella lidere el proceso porque, según su visión, no cuenta con el apoyo ni el respeto necesarios dentro de Venezuela. Aunque la calificó como una mujer “muy agradable”, insistió en que carece del reconocimiento suficiente para conducir el país, pese a su consagración internacional con el Nobel.
En contraste con su evaluación sobre Machado, el presidente estadounidense dedicó elogios a Delcy Rodríguez, quien se desempeñaba como vicepresidenta durante el gobierno de Maduro. Trump reveló que Rodríguez mantenía conversaciones con el secretario de Estado, Marco Rubio, y la ubicó como una figura con la que su administración está en diálogo en esta etapa.
La noche del sábado, el Tribunal Superior de Justicia de Venezuela dio un paso clave en esa dirección al resolver que Rodríguez, en su calidad de vicepresidenta ejecutiva, asuma de manera encargada todas las atribuciones y deberes de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela. El fallo argumentó que la medida busca garantizar la continuidad administrativa del Estado y la defensa integral de la nación tras la captura de Maduro.
Así, mientras en Buenos Aires Bullrich reivindica a Machado como símbolo de la lucha democrática venezolana y como posible protagonista del nuevo ciclo, en Washington la Casa Blanca apuesta a un esquema de transición en el que Delcy Rodríguez aparece, al menos por ahora, como interlocutora central.


