La ex ministra de Seguridad y actual jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, volvió a manifestarse a favor de la intervención de Estados Unidos en Venezuela para detener a Nicolás Maduro, trasladado a Nueva York para ser juzgado por cargos vinculados al narcotráfico. La dirigente sostuvo que se trata de un paso hacia la “democratización” del país caribeño y recurrió a una célebre frase de Juan Domingo Perón para describir el escenario que se abre tras la caída del mandatario venezolano.
En una entrevista con FM Urbana Play, Bullrich afirmó que el conflicto venezolano no se explica centralmente por factores económicos, sino por la permanencia de un régimen autoritario. “Esto no es un problema de economía, es un régimen del que se sale de dos maneras: con sangre o con tiempo”, señaló, retomando una idea atribuida a Perón durante su exilio posterior a los bombardeos a Plaza de Mayo en 1955. Según recordó, el líder justicialista se inclinaba por el camino más largo: “Entre la sangre y el tiempo, prefiero el tiempo”.
Para Bullrich, la operación ordenada por Donald Trump se inscribe en esa lógica de transformación gradual. A su juicio, lo que se abrió en Caracas tras la captura de Maduro será “un proceso complejo” en el que se reordenará el poder político. En ese marco, mencionó a la vicepresidenta Delcy Rodríguez y a su hermano como figuras que aún podrían conservar influencia en la transición. Sin embargo, proyectó que, a largo plazo, se encaminará “un proceso de democratización, de pacificación y de libertad” en Venezuela.
La senadora insistió en diferenciar la intervención norteamericana de una acción bélica clásica. “No fue una incursión militar, fue una incursión policial”, subrayó, y la equiparó con el operativo que en 2015 terminó con la detención de altos dirigentes de la FIFA en Suiza, también a pedido de la justicia estadounidense. Para Bullrich, la lógica es la de una fuerza de seguridad que actúa fuera de sus fronteras para hacer cumplir decisiones judiciales, y no la de una invasión con fines de ocupación territorial.
En esa línea, describió a Maduro como “un delincuente” y “jefe de una organización narco criminal”, aludiendo a estructuras como el denominado Cartel de los Soles y el grupo delictivo conocido como Tren de Aragua. Según su diagnóstico, ese entramado criminal habría sido utilizado para “destruir la economía formal” venezolana, someter a la población y consolidar una dictadura con vocación de expandirse por la región.
“Frente a alguien que no se presenta ante la justicia de Estados Unidos, se recurre a una metodología de justicia internacional”, planteó, y enlazó el caso con otros antecedentes en los que Washington impulsó acciones directas contra líderes extranjeros. Mencionó, en particular, los procesos que terminaron con la caída de Saddam Hussein en Irak y de Muamar Kadhafi en Libia, aunque destacó que, en el caso venezolano, el objetivo declarado fue la captura de un prófugo requerido por tribunales norteamericanos.
Al mismo tiempo, Bullrich reconoció que la operación tiene implicancias políticas de alto impacto y que el escenario posterior en Caracas todavía es incierto. “Tiene connotaciones políticas, no lo dudo. Hasta ahora, el proceso de transición es incierto”, admitió, aludiendo a la falta de definiciones claras sobre la arquitectura institucional que sucederá al chavismo.
La referente libertaria aprovechó además para cuestionar con dureza el rol de las Naciones Unidas frente a regímenes autoritarios. A su entender, el organismo multilateral mantiene una postura “tradicional y políticamente correcta” que se traduce en inacción. “No intervienen y dejan hacer, y después actúan con tribunales criminales”, reprochó, al comparar la situación venezolana con conflictos como los de Croacia y Serbia en la década de 1990, donde la respuesta internacional llegó, según su mirada, cuando la destrucción ya era extrema.
Bullrich también contrastó la estrategia de Estados Unidos con las limitaciones de la Argentina para perseguir a acusados de terrorismo fuera de sus fronteras. Como ejemplo, mencionó a los funcionarios iraníes señalados como responsables de los atentados contra la AMIA y la embajada de Israel en Buenos Aires. “Argentina, por sus condiciones militares, nunca pudo ir a buscar a los iraníes responsables directos”, sostuvo, marcando lo que definió como un “proceso inverso” al venezolano.
La ex ministra acompañó sus declaraciones con gestos políticos concretos: participó de las celebraciones de la comunidad venezolana radicada en Buenos Aires tras conocerse la captura de Maduro, en un intento por reforzar su alineamiento con los sectores opositores al chavismo y su respaldo explícito a la estrategia impulsada por Washington.


