El canadiense Milos Raonic, uno de los grandes sacadores de la última década y ex número tres del ranking mundial, anunció oficialmente su retiro del tenis profesional luego de disputar su último partido en los Juegos Olímpicos de París 2024.
A los 35 años, el jugador nacido en Montenegro y nacionalizado canadiense puso punto final a una carrera marcada por un servicio devastador, ocho títulos ATP y una presencia constante en la élite del circuito masculino. Su adiós llega después de una trayectoria que lo llevó a instalarse entre los mejores del mundo y a ser protagonista en los torneos más importantes del calendario.
En un mensaje cargado de emoción, Raonic confirmó que ha llegado el cierre de su etapa como tenista profesional. Reconoció que, aunque todo jugador sabe que ese día llegará, nunca se está del todo preparado. Sin embargo, aseguró sentirse ahora más listo que nunca para dar ese paso y encarar una nueva etapa fuera de las canchas.
El canadiense recordó que descubrió el tenis casi por accidente, cuando tenía apenas ocho años, y que desde entonces el deporte se transformó primero en un juego de infancia, luego en una obsesión y finalmente en su profesión y su modo de vida. Definió al tenis como su gran pasión, la actividad que le permitió perseguir y concretar sus sueños, y que le dio la posibilidad de dedicarse cada día a un solo objetivo: mejorar.
Raonic aprovechó su mensaje para agradecer a los fanáticos que lo acompañaron durante su carrera, a los entrenadores que lo guiaron, a su equipo de trabajo, a la ATP, a la Federación Internacional de Tenis, a los organizadores de los torneos, a sus rivales, a Canadá y a su familia. Subrayó que se siente un privilegiado por todo lo que pudo vivir dentro del circuito.
Lejos de plantear su retiro como un punto final, el canadiense insistió en que no piensa bajar el ritmo. Afirmó que aún le queda “mucha vida por delante” y que se siente tan motivado como en 2011, el año en que irrumpió con fuerza en el circuito ATP. Prometió volcar la misma intensidad y disciplina que aplicó al tenis en los proyectos que emprenda a partir de ahora, con la idea de seguir persiguiendo la excelencia y mejorar día a día en su nueva etapa.
Con sus 1,96 metros de altura y un saque considerado durante años entre los más dominantes del circuito, Raonic construyó un estilo basado en la potencia y la agresividad. Su último título llegó en el ATP de Brisbane 2016, temporada en la que alcanzó uno de los puntos más altos de su carrera.
Ese mismo año, 2016, quedó grabado en la memoria de los fanáticos por su actuación en Wimbledon. Raonic llegó a la final del Grand Slam londinense tras superar en semifinales al suizo Roger Federer, uno de los grandes íconos de la historia del deporte. En el partido decisivo fue derrotado por el británico Andy Murray, pero su campaña en el césped del All England consolidó su lugar entre los mejores jugadores del momento.
Además de su actuación en Wimbledon, el canadiense fue protagonista en cuatro finales de Masters 1000, la categoría inmediatamente inferior a los Grand Slams. Disputó el título en Canadá 2013, París 2014, Indian Wells 2016 y Cincinnati 2020, resultados que reflejan su permanencia en la primera línea del tenis durante varios años.
Raonic también dejó su huella enfrentando a los grandes dominadores de la era reciente. Logró victorias ante tres de los cuatro integrantes del llamado Big 4. Frente a Roger Federer cerró su historial con tres triunfos y once derrotas; contra Rafael Nadal obtuvo dos victorias en diez partidos; y ante Andy Murray sumó cuatro triunfos en trece enfrentamientos. El único de ese grupo al que nunca pudo vencer fue el serbio Novak Djokovic, quien se impuso en los doce duelos que disputaron.
Su retiro, sellado tras su participación en los Juegos Olímpicos de París 2024, marca el adiós de uno de los nombres emblemáticos del tenis canadiense y mundial de los últimos años. De la irrupción fulgurante en 2011 al pico de 2016 y su presencia constante en las grandes citas, Raonic deja una carrera construida sobre la fuerza de su servicio, su disciplina y una búsqueda permanente de superación que ahora promete trasladar más allá de las canchas.


