La Cámara de Diputados vivió este miércoles una sesión maratónica y cargada de cruces políticos, en la que el gobierno de Javier Milei apostó a conseguir su primer gran triunfo legislativo en más de un mes: la reforma de la Ley de Glaciares, ya aprobada por el Senado y a un paso de convertirse en ley.
El debate, que se encaminaba a una votación entrada la madrugada, se dio en un clima áspero, atravesado por denuncias de “regresión ambiental”, acusaciones de inconstitucionalidad y fuertes cuestionamientos al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por su patrimonio y el uso de vuelos privados.
Una reforma que redefine quién decide sobre los glaciares
El proyecto impulsado por La Libertad Avanza modifica la ley 26.639, vigente desde 2010, y otorga un rol decisivo a las provincias en la determinación de qué áreas quedan protegidas y cuáles pueden habilitarse para la explotación minera. Los gobernadores pasarían a definir si las zonas con potencial minero aportan o no al recurso hídrico, un cambio clave en la relación entre Nación y distritos cordilleranos.
Desde el oficialismo, el sanjuanino José Peluc, miembro informante, acusó a la oposición de “desdibujar” el contenido de la norma al sugerir que implicaría el fin de los glaciares. Su colega Nicolás Mayoraz defendió que las modificaciones “no afectan en absoluto la protección” y afirmó que el texto “ordena y da rigor científico” a una ley que, según dijo, hoy es ambigua. “El principio es que los glaciares no se tocan, y ahora les tocará a las provincias ser garantes de la tutela ambiental”, sostuvo.
Sin embargo, el grueso de los bloques opositores rechazó la reforma por considerar que reduce los estándares de protección ambiental y vulnera el artículo 41 de la Constitución, que obliga al Congreso a fijar presupuestos mínimos ambientales a nivel nacional.
Acusaciones de “retroceso” y “minería barata”
El diputado de Provincias Unidas Esteban Farías advirtió que la iniciativa implica una “regresión ambiental” al “achicar el objeto de protección”, y remarcó que nunca se presentaron datos económicos que justifiquen el cambio. La jujeña María Inés Zigarán señaló que se pasa de un sistema que protege glaciares y periglaciares por su sola condición objetiva a otro que los resguarda solo si una autoridad provincial verifica ciertas funciones hídricas, lo que, alertó, incrementa la discrecionalidad.
El artículo 3 y su agregado fueron el eje de las mayores críticas. Eduardo Falcone ironizó en el recinto preguntándose si “lo redactó Adorni”, al cuestionar que el texto permita “desinventariar” glaciares ya registrados. El peronista Ariel Rauschenberger denunció que ese punto “encubre una modificación regresiva” del régimen de presupuestos mínimos y “transforma el piso protectorio en un sótano regulatorio”.
Desde Unión por la Patria, Diego Giuliano sostuvo que “los que están detrás de esta reforma quieren hacer minería barata” y advirtió que “si perforamos el piso entramos en una inconstitucionalidad”. Gabriela Estévez acusó al Gobierno de impulsar un “dumping ambiental” para que las provincias compitan entre sí bajando controles con tal de atraer inversiones, lo que, afirmó, “baja la vara ambiental”.
El veterano dirigente Miguel Ángel Pichetto también anticipó su voto negativo al calificar la reforma como “un retroceso” y “un hecho negativo” que abre “un camino peligroso para el pueblo argentino”. Desde la izquierda, Myriam Bregman y Néstor Pitrola enmarcaron el proyecto en un supuesto plan de “saqueo rápido” de recursos, ligado al esquema de incentivos a grandes inversores, mientras Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) la definió como “una de las peores leyes” que el oficialismo haya llevado al Congreso.
Protestas en la calle y un operativo de seguridad reforzado
Mientras avanzaba la sesión, organizaciones sociales, ambientales y partidos opositores se movilizaron desde la 9 de Julio hacia el Congreso para rechazar la reforma. La marcha estuvo fuertemente custodiada por la Policía de la Ciudad, con presencia de camiones hidrantes y efectivos motorizados. Hubo forcejeos, corridas y al menos un detenido en la zona de Avenida de Mayo y 9 de Julio, acusado de empujar a personal policial.
Más temprano, activistas de Greenpeace se habían trepado al Monumento de los Dos Congresos para desplegar banderas contra los cambios a la ley, acción que terminó con detenciones. Desde Mendoza, la Asociación de Viñateros advirtió que la flexibilización podría derivar en la contaminación de acuíferos “en cuatro o cinco años” si se habilitan explotaciones mineras en zonas de recarga hídrica.
Adorni en el centro de la tormenta
La sesión también estuvo marcada por el intento opositor de forzar la presencia de Manuel Adorni en el recinto para que explique su patrimonio y el uso de vuelos privados. El kirchnerismo impulsó un apartamiento del reglamento para citarlo antes del 29 de abril, cuando está previsto su informe de gestión. Aunque obtuvo más votos afirmativos que el oficialismo, no alcanzó los dos tercios necesarios y la iniciativa cayó.
Paula Penacca calificó el caso como “un acto de corrupción” y afirmó que el Gobierno “tiene que esconder” a quien fue su vocero estrella. Romina del Plá ironizó: “Vamos a ver de qué se adorna para venir a explicar acá”, aludiendo a las propiedades que se le atribuyen. Desde el radicalismo, Pablo Juliano reclamó explicaciones sobre el cambio en el uso del avión presidencial, mientras Esteban Paulón acusó al oficialismo de estafar al electorado con una austeridad “sobreactuada”.
En paralelo, la investigación judicial avanzó con la declaración en Comodoro Py de la escribana Adriana Nechevenko, quien intervino en la compra de varios inmuebles vinculados a Adorni, incluida una operación por 230 mil dólares financiada mediante una hipoteca con dos jubiladas.
Un oficialismo que busca aire político
El Gobierno llega a esta votación tras casi 40 días sin sumar victorias legislativas y con el caso Adorni golpeando la narrativa de austeridad. En la Casa Rosada confían en que la sanción de la reforma de glaciares le dará oxígeno a la agenda de Javier Milei, que en paralelo celebró haber superado las 15.000 desregulaciones y recibió un nuevo respaldo de Estados Unidos a su programa económico.
Mientras en el Congreso se discutía el futuro de los glaciares y el agua, en redes sociales La Libertad Avanza endureció su discurso contra el ambientalismo, al afirmar que, con la misma cordillera que Chile, Argentina produce 30 veces menos en minería porque está “abrazada a los ambientalistas idiotas extremos”. Un anticipo del tono con el que el oficialismo piensa defender, dentro y fuera del recinto, su primera gran apuesta ambiental.


