Tras el visto bueno del Consejo Europeo al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, el Gobierno argentino se prepara para una nueva batalla legislativa. El entendimiento, que será firmado el 17 de enero en Asunción durante la cumbre de presidentes del bloque regional, deberá ser refrendado por el Congreso nacional y se perfila como una de las prioridades políticas de la Casa Rosada.
El texto del acuerdo todavía debe ser validado internamente por el Mercosur, pero en el oficialismo dan por hecho que Javier Milei lo colocará en el centro de la agenda cuando inaugure el período de sesiones ordinarias el 1° de marzo. Incluso se analiza adelantar el debate e incluirlo en el temario de sesiones extraordinarias, cuya segunda etapa de convocatoria para febrero aún no fue formalizada.
En ese paquete de extraordinarias el Ejecutivo ya anticipó que buscará avanzar con la reforma laboral y cambios al Código Penal, entre otros proyectos. Ahora, el entendimiento con la UE podría sumarse a esa lista, lo que obligaría a reordenar las prioridades parlamentarias.
Apuro oficial por las cuotas y fricciones con Brasil
En el Gobierno admiten que existe urgencia por ratificar el acuerdo. El motivo central son las cuotas de exportación previstas para distintos productos, que podrán ser aprovechadas por cualquiera de los socios del Mercosur. Si Argentina demora la aprobación legislativa, países como Brasil podrían ocupar esos cupos y desplazar a los productores nacionales.
Ese escenario se vuelve más sensible por la relación tirante entre Milei y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que hasta ahora no lograron encauzar un vínculo político fluido ni traducirlo en acuerdos bilaterales robustos. En la Casa Rosada temen que esa falta de sintonía deje a la Argentina en desventaja frente a su principal socio regional.
Comisiones clave y puerta de entrada al Congreso
Para que el acuerdo avance, el oficialismo necesita primero constituir las comisiones de Relaciones Exteriores tanto en Diputados como en el Senado, ámbito obligado de tratamiento de los convenios internacionales.
En la Cámara baja, esa comisión estuvo conducida hasta diciembre por Fernando Iglesias, que dejó su banca y fue designado embajador en Bélgica, con acreditación ante la Unión Europea. Su salida obliga a reconfigurar la conducción del cuerpo, pieza clave para el trámite legislativo del pacto.
En el Senado, la comisión estuvo presidida por el formoseño Francisco Paoltroni, que regresó recientemente al bloque de La Libertad Avanza. Pese a algunos roces previos con el Ejecutivo por la falta de respaldo en su disputa política con el gobernador Gildo Insfrán, su alineamiento quedó recompuesto tras la victoria oficialista en las elecciones de octubre, y en el entorno del legislador dan por descontado que buscará ser ratificado en el cargo.
Si el Gobierno decide tratar el acuerdo en extraordinarias, todo indica que el proyecto ingresaría primero por Diputados, ya que el Senado estará absorbido por el debate de la modernización laboral. La Constitución otorga al Poder Ejecutivo la facultad de elegir por cuál de las dos cámaras inicia el trámite. El Congreso, por su parte, no puede modificar el contenido del texto internacional: sólo está habilitado a aprobarlo o rechazarlo en bloque.
Amplio respaldo opositor y elogios cruzados
La aprobación europea, que llega después de un cuarto de siglo de negociaciones, fue celebrada por el oficialismo y por un abanico amplio de fuerzas opositoras. En el Senado, la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, sostuvo que el entendimiento representará más empleo, mayor producción y nuevas oportunidades de desarrollo e inversión.
En Diputados, el titular de la bancada oficialista, Gabriel Bornoroni, destacó que, “por primera vez en décadas”, se abren mercados adicionales para la Argentina, algo que, según remarcó, se traducirá en más trabajo y actividad para todos los sectores de la economía.
Desde la oposición dialoguista, el expresidente Mauricio Macri también se sumó a las voces de apoyo y calificó la nueva etapa como inmejorable para la región. El diputado Fernando de Andreis subrayó que el proceso de acercamiento con la UE se inició durante la gestión de Juntos por el Cambio, reivindicando así la continuidad de la política de inserción internacional.
El respaldo se extendió a la Coalición Cívica. Su referente Maximiliano Ferraro definió el acuerdo como una jugada estratégica que permitirá el acceso a un mercado de más de 700 millones de personas, con reglas claras y un marco de previsibilidad para el comercio y las inversiones.
En la misma línea se pronunció el socialista Esteban Paulón, integrante del bloque Provincias Unidas, quien calificó el paso como un avance significativo. A su entender, el pacto abre más y mejores destinos para las exportaciones regionales y, al mismo tiempo, impulsa estándares superiores en materia social, ambiental y democrática para los países involucrados.
El Comité Nacional de la UCR, conducido por Leonel Chiarella, emitió un pronunciamiento institucional de apoyo. Allí definió el entendimiento como una señal concreta de confianza en la integración y el comercio internacional, y enfatizó que representa una oportunidad relevante para la agroindustria y la bioeconomía argentinas.
Silencio peronista y preocupación sectorial
En el peronismo, en cambio, todavía no hubo una postura oficial. Dirigentes de Unión por la Patria señalan que esperan precisiones de la Cancillería sobre los términos finales del texto antes de fijar una posición pública. Sin embargo, en ámbitos legislativos reconocen que existen sectores críticos dentro del espacio, que consideran que el acuerdo podría perjudicar a ramas sensibles como la industria automotriz y el sector textil.
Aun así, en despachos del Congreso no descartan que una porción de los legisladores peronistas acompañe la ratificación, especialmente aquellos vinculados a provincias con fuerte perfil exportador. La combinación de urgencia oficial, apoyo opositor y debates internos en el peronismo definirá el desenlace de uno de los movimientos de política exterior más relevantes del gobierno de Milei.


