La última ventana FIFA antes del Mundial 2026 comenzó con un detalle que no pasó inadvertido en Ezeiza. Lionel Messi llegó este martes al predio de la AFA para sumarse a la Selección Argentina, que se prepara para los amistosos frente a Mauritania y Zambia, y fue recibido por Claudio “Chiqui” Tapia. El encuentro derivó en una catarata de imágenes en redes sociales, luego de casi cinco meses sin una postal pública entre el capitán y el presidente de la AFA.
El plantel albiceleste terminó de completarse con el arribo del 10, en la antesala de los últimos ensayos previos al inicio de la Copa del Mundo, pautado para el 11 de junio. Pero esta vez, la llegada de Messi tuvo un condimento extra: el reencuentro fotográfico con Tapia, en un contexto muy distinto al clima de euforia que rodeó a la AFA durante Qatar 2022.
Desde noviembre del año pasado, el escenario institucional cambió. La dirigencia del fútbol argentino quedó bajo la lupa por una causa judicial por presunta evasión millonaria, que involucra a la cúpula de la AFA. Paralelamente, crecieron las quejas por los arbitrajes, el título de Rosario Central fue blanco de polémicas y las sospechas de arreglos de partidos se multiplicaron en el ambiente. En ese marco, Tapia se convirtió en un blanco recurrente del cancionero en las canchas.
En medio de ese clima adverso, se cortó una postal que se había vuelto casi una cábala: la foto distendida de Messi, Tapia y Rodrigo De Paul compartiendo mates antes de partidos o eventos importantes. No hubo imagen conjunta en el amistoso ante Angola, en noviembre; tampoco durante el sorteo del fixture del Mundial, a comienzos de diciembre; ni siquiera cuando Tapia viajó a Estados Unidos para presenciar en la cancha del Inter Miami la final de la MLS, en la que Messi sumó un nuevo título.
El rosarino regresó luego a la Argentina para pasar las fiestas de fin de año, pero tampoco entonces se difundió una cumbre entre ambos. Mientras tanto, Messi participó de un acto en la Casa Blanca junto a Donald Trump, aunque eligió no compartirlo en sus redes sociales. También evitó mostrarse con el presidente argentino Javier Milei, pese a las expectativas que generaba un eventual encuentro.
La secuencia se interrumpió este martes en Ezeiza. Tapia esperó a Messi en el predio y no escatimó en exposición digital: publicó dos posteos en Instagram dedicados al capitán, con un total de 17 fotos. En las imágenes se los ve compartiendo mates, conversando al atardecer y cerrando el encuentro con un abrazo prolongado.
En uno de los posteos, el dirigente acompañó el álbum con una sola palabra: “Aura”, término muy usado por las generaciones más jóvenes y que eligió para describir el momento. En otra publicación, fue más explícito: “¡Bienvenido, capitán! Llegó el mejor del mundo (y con los mejores mates)”, escribió el presidente de la AFA, de 58 años, vestido con una campera deportiva.
Del otro lado, la comunicación de Messi fue mucho más escueta. Fiel a su estilo sobrio en redes sociales, el capitán de la Selección subió apenas tres fotos de su arribo al país, con un mensaje breve: “La ilusión intacta, otra vez juntos”. En las imágenes se lo ve con un look elegante pero relajado: traje negro, remera y zapatillas blancas, pelo corto y casi sin barba.
En una de esas fotos aparece tomando mate, y apenas se distingue, en un costado, la mano de Tapia sosteniendo el equipo, recortada en el borde del cuadro. Es el único rastro visible del presidente de la AFA en el posteo del capitán, en contraste con el protagonismo que le dio Tapia a Messi en sus propias publicaciones.
Las escenas muestran también a Pepe Costa, histórico asistente y hombre de confianza de Messi desde sus años en Barcelona, que volvió a aparecer en la foto junto al 10 y al presidente de la AFA en la recepción en Ezeiza.
Con el plantel completo, Lionel Scaloni ya cuenta con todas sus piezas para afrontar los compromisos ante Mauritania y Zambia, los últimos amistosos antes de la gran cita mundialista. Mientras el seleccionado afina detalles deportivos, el reencuentro público entre Messi y Tapia, después de meses marcados por causas judiciales, sospechas en los torneos locales y un silencio fotográfico llamativo, volvió a poner bajo la lupa el vínculo entre la máxima figura del fútbol argentino y la conducción de la casa madre.


