En una noche marcada por la devoción y el espectáculo, Lionel Messi volvió a demostrar por qué es considerado uno de los grandes íconos del fútbol mundial. El astro argentino fue ovacionado por más de 40.000 fanáticos en el Estadio 11 de Noviembre de Luanda, durante un amistoso que enfrentó a la Selección Argentina contra Angola, en el marco del 50º aniversario de la independencia del país africano.
El partido, que terminó 2-0 a favor del equipo dirigido por Lionel Scaloni, no sólo quedará en la memoria por el resultado, sino por el fervor inédito de la hinchada local. Incluso cuando Messi anotó el segundo gol, las tribunas estallaron en cánticos y aplausos, evidenciando la idolatría internacional que despierta el capitán albiceleste.
El encuentro tuvo un trasfondo económico significativo. Según trascendió en medios locales, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) habría recibido más de 12 millones de euros por disputar este amistoso, una cifra que la propia entidad relativizó, reduciéndola a cerca de 7 millones. Sea como fuere, se trata de una de las sumas más importantes que la Selección haya percibido por un partido de este tipo. La condición innegociable para semejante cachet fue la presencia de Messi, quien no dudó en viajar desde Estados Unidos —donde juega para el Inter Miami— hasta España y luego a Angola, a pesar de que días después debía disputar una crucial semifinal por la MLS.
Desde lo deportivo, el duelo ofrecía poco atractivo para la campeona del mundo, ya que Angola ocupa el puesto 89 del ranking FIFA. Sin embargo, la voluntad de Messi de vestir la celeste y blanca en cualquier circunstancia fue determinante para que el equipo presentara una formación competitiva y, de paso, estrenara el modelo de camiseta que utilizará en la próxima Copa del Mundo.
El desarrollo del partido estuvo signado por situaciones insólitas. El inicio se retrasó 18 minutos debido a la llegada del presidente angoleño João Lourenço, quien, acompañado de su esposa y una comitiva, saludó a cada jugador y le entregó un obsequio especial a Messi. La foto oficial incluyó no sólo a los futbolistas, sino también a los árbitros, todos sonrientes ante la ocasión única.
En términos futbolísticos, Angola sorprendió con una propuesta atlética y presión alta, pero mostró debilidades defensivas que la Selección Argentina supo aprovechar. En la primera mitad, Lautaro Martínez abrió el marcador tras una asistencia de Messi, aunque el arquero local, Hugo Marques, se lució al taparle un remate al propio capitán argentino, ganándose el reconocimiento de por vida y la felicitación del rosarino.
El césped en malas condiciones dificultó el juego habitual de la ‘Scaloneta’, obligando a optar por transiciones rápidas y menos elaboración. A pesar de ello, Messi volvió a ser decisivo: a diez minutos del final, sentenció el 2-0 tras recibir de Lautaro, registrando así su gol número 115 en 196 partidos con la Selección. El aplauso unánime del público angoleño subrayó el respeto universal que despierta el capitán argentino.
El amistoso también sirvió para el debut de varios jóvenes, entre ellos Kevin Mac Allister, Máximo Perrone, Gianluca Prestianni y Joaquín Panichelli, quien reemplazó a Messi en los minutos finales. La participación de Mac Allister, hermano de Alexis, como lateral derecho fue uno de los datos a destacar ante las dudas en ese puesto.
El triunfo en Angola no modificará el recorrido futbolístico de la Argentina, pero sí dejó imágenes imborrables: la comunión entre Messi y una afición extranjera, el rédito económico y el orgullo de lucir la camiseta campeona del mundo ante un estadio rendido a los pies de su ídolo.


