La noticia irrumpió en plena tarde de un domingo de enero: Mauricio Macri y Juliana Awada pusieron fin a su relación después de 15 años juntos y una hija en común. El anuncio, confirmado por allegados al ex mandatario, vuelve a colocar al fundador del PRO en el centro de la escena pública, aunque esta vez por motivos personales y no políticos.
Se trata del cierre de su tercer matrimonio formal y de su cuarta relación pública de largo plazo. Macri, que en febrero cumplirá 66 años, atraviesa así un nuevo capítulo en una vida privada que, desde los años 80, ha estado marcada por vínculos sentimentales muy expuestos.
El final con Awada: acuerdo mutuo y caminos separados
Personas del entorno del ex presidente aseguraron que la ruptura con Awada fue una decisión consensuada. Según esas fuentes, la separación se definió de común acuerdo y en buenos términos, al punto de que la familia compartió las fiestas de fin de año.
En los últimos días, algunos indicios habían comenzado a llamar la atención. Awada, muy activa en redes sociales, difundió imágenes de sus vacaciones familiares en la Patagonia, donde se la vio sin la compañía de Macri. El ex jefe de Estado, por su parte, tiene previsto viajar en breve a Europa, en lo que será el inicio de una nueva etapa personal tras el anuncio.
Macri y Awada se conocieron en 2009 en un exclusivo gimnasio de Barrio Parque. Un año más tarde, el 16 de noviembre de 2010, se casaron por civil. Él tenía entonces 50 años y ella, empresaria textil, 35. La celebración reunió a más de 400 invitados y consolidó una pareja que, con el tiempo, se transformó en una de las más visibles de la escena pública argentina.
De Ivonne Bordeu a Isabel Menditeguy: los primeros matrimonios
La primera boda de Macri se remonta a 1981, cuando tenía apenas 23 años. Su esposa fue Ivonne Bordeu, hija del reconocido automovilista Juan Manuel Bordeu. De esa unión nacieron tres hijos: Agustina, Jimena y Franco. La relación se extendió durante una década y terminó en 1991, el mismo año en que el entonces joven empresario fue víctima de un secuestro que se prolongó durante 12 días.
Un año después de esa separación, Macri volvió a ocupar el centro de la escena social. En 1992 inició una relación con la modelo Isabel Menditeguy, hija del polista Carlos Menditeguy, a quien conoció en el casamiento de la hija del empresario Fernando Marín. Dos años más tarde, en diciembre de 1994, se casaron con una fiesta en la quinta Los Abrojos, en Los Polvorines, una de las propiedades emblemáticas de la familia Macri.
Antes de formalizar el matrimonio, la pareja firmó un acuerdo prenupcial a pedido de Franco Macri, padre del ex presidente. Tras la boda, viajaron de luna de miel a Punta del Este y se instalaron en una casa en Barrio Parque, sobre la calle Rufino de Elizalde, cuya decoración estuvo a cargo de la propia Menditeguy.
A pesar de la fuerte exposición mediática y de las dificultades iniciales, el vínculo se prolongó por más de una década. Sin embargo, la irrupción de la política deportiva en la vida de Macri comenzó a generar fricciones. Su candidatura a la presidencia de Boca Juniors, cargo que asumiría en 1995, marcó un punto de inflexión. En una entrevista de aquellos años, él mismo admitía que la conducción del club no entusiasmaba a su esposa, pero la describía como una prioridad innegociable. Tras una reconciliación en 1997, la relación finalmente se disolvió en 2005.
Malala Groba, la pareja de la etapa inicial en la política
Mientras se agotaba su matrimonio con Menditeguy, Macri conoció en Punta del Este a la politóloga uruguaya María Laura “Malala” Groba, egresada de la Universidad de San Andrés. Ella tenía un hijo de una relación anterior con el diplomático italiano Vicenzo Palladino.
Aunque nunca llegaron a casarse, Groba se convirtió en una figura clave en los primeros pasos de Macri en la política. Lo acompañó en numerosos actos oficiales y, cuando él asumió como jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2007, ocupó de hecho el rol de primera dama porteña. La relación se extendió durante unos cinco años y concluyó en 2010, poco antes de que el dirigente formalizara su vínculo con Juliana Awada.
Un nuevo capítulo en la vida del ex presidente
Con la separación de Awada, Macri cierra una etapa de 15 años que abarcó su paso por la jefatura de Gobierno porteña, la presidencia de Boca Juniors en su etapa final y, sobre todo, su llegada a la Casa Rosada. El anuncio lo encuentra a las puertas de cumplir 66 años y, nuevamente, en el centro de la conversación pública por su vida personal.
Mientras Awada comparte postales familiares desde la Patagonia y el ex mandatario prepara un viaje a Europa, el futuro de ambos se abre ahora en direcciones distintas, tras una historia que combinó política, exposición mediática y una de las parejas más observadas de la última década en la Argentina.


