La diputada nacional María Eugenia Vidal planteó este martes la necesidad de que el PRO mantenga una identidad propia frente al Gobierno de Javier Milei. Si bien ratificó que su espacio puede acompañar iniciativas oficiales, advirtió que ese respaldo no debe implicar una subordinación política ni una mimetización con La Libertad Avanza.
En una entrevista con Radio Rivadavia, la exgobernadora bonaerense afirmó que el PRO está en condiciones de respaldar al oficialismo cuando impulse medidas alineadas con su histórico programa, pero subrayó que eso no significa adoptar por completo la estética ni la lógica del espacio libertario. A su entender, el partido fundado por Mauricio Macri debe preservar su perfil y, al mismo tiempo, ofrecer una alternativa de poder.
Vidal describió el escenario actual como un contexto propicio para avanzar con cambios profundos, aunque remarcó que el apoyo al Presidente no puede confundirse con un cheque en blanco. Señaló que existe un clima político donde parece primar la idea de aprobar todo lo que el Gobierno propone, y recordó que su propio recorrido en los últimos años estuvo marcado por el acompañamiento a reformas estructurales. Sin embargo, insistió en que también es imprescindible construir una opción distinta para el futuro.
En esa línea, reclamó que el PRO recupere fortaleza interna y capacidad de incidencia. A su juicio, mientras la única alternativa siga siendo el kirchnerismo, se podrán ganar elecciones, pero no se garantizará la estabilidad necesaria para gobernar. Planteó que la Argentina debe salir de la dinámica en la que las reglas cambian cada pocos años y que eso requiere un rediseño institucional de fondo.
Como parte de esa agenda, Vidal se pronunció a favor de una reforma constitucional que modifique el esquema de mandatos y calendarios electorales. Propuso eliminar la elección nacional cada dos años y establecer un mandato presidencial de seis años sin posibilidad de reelección, con comicios generales cada tres años en los distintos niveles de gobierno. Según su visión, un esquema de mayor estabilidad permitiría reducir la incertidumbre y dar previsibilidad a quienes toman decisiones de inversión.
La diputada vinculó directamente la falta de reglas claras con la crisis de empleo y de inversión que atraviesa el país. Recordó que la Argentina lleva más de una década sin generar puestos de trabajo de manera sostenida y atribuyó parte de ese estancamiento al bajo nivel de inversiones privadas. Sostuvo que muchos actores económicos no se animan a apostar por el país y que romper ese círculo vicioso exige cambios profundos en el marco normativo y en la organización del Estado.
En ese contexto, Vidal insistió en que el PRO tiene la responsabilidad de hacer su aporte: señalar los errores, marcar límites y no convertirse en una fuerza meramente alineada al oficialismo. Consideró que la etapa en la que algunos dirigentes del espacio se acercaron al universo libertario está llegando a su fin, y destacó que quienes permanecen en el partido lo hicieron con la decisión explícita de no migrar a otro sello.
Al referirse a Mauricio Macri, recordó que el expresidente se mostró dispuesto a respaldar al Gobierno de Milei en aquellas políticas que coinciden con las ideas históricas del PRO. Sin embargo, subrayó que Macri también ha planteado como criterio central hacer lo que considera correcto antes que lo conveniente, lo que incluye poner frenos cuando se considere necesario.
Vidal también analizó el resultado de las últimas elecciones legislativas, en las que el oficialismo logró una victoria clave. Afirmó que, cuando se gana una contienda tan reñida, es fundamental interpretar con precisión el mensaje de las urnas. Desde su perspectiva, una parte importante del electorado votó impulsada por el temor a un eventual regreso del kirchnerismo o a un empeoramiento inmediato de la situación económica, más que por una adhesión plena a cada medida del Gobierno nacional.
Para la diputada, el momento político que se abre ahora es el de las grandes reformas. Remarcó que no se trata solo de cambios que deban debatirse en el Congreso, sino también de transformaciones que dependen del Poder Ejecutivo. En ese punto mencionó el caso de las empresas estatales, varias de las cuales habían sido incluidas en los planes de privatización del Gobierno y hoy forman parte de un debate abierto sobre el rol del Estado en la economía.
Vidal adelantó que se avecinan discusiones legislativas de enorme relevancia, entre ellas una reforma laboral, una reforma tributaria y la negociación del Presupuesto. Planteó que resulta contradictorio aspirar a consensos en cambios estructurales mientras no se logra un acuerdo básico sobre la distribución del gasto público y las prioridades fiscales. Para ella, el modo en que se encaren estas negociaciones será decisivo para definir si el país logra salir de la inestabilidad crónica o si vuelve a repetir ciclos de frustración.


