La tercera ronda de la FA Cup dejó una jornada para los libros de historia: por un lado, el Manchester City de Pep Guardiola consiguió la victoria más abultada de la carrera del técnico catalán al aplastar 10-1 al Exeter City; por el otro, el modesto Macclesfield, de la Sexta División, eliminó al defensor del título, Crystal Palace, en una de las mayores sorpresas del torneo.
City imparable y récord personal para Guardiola
En el Etihad, el vigente gigante del fútbol inglés no tuvo contemplaciones con el Exeter City, equipo de la League One (Tercera División), y selló un 10-1 que supera cualquier otra goleada lograda por un conjunto dirigido por Guardiola. Hasta ahora, sus victorias más amplias habían sido dos 9-0: uno con el propio City ante Burton Albion y otro con el Barcelona frente a L’Hospitalet.
La lluvia de goles comenzó pronto. Max Alleyne, defensor central de 20 años formado en la cantera del club y recientemente repescado de su cesión en Watford por la falta de efectivos en la zaga, abrió el marcador a los 12 minutos. El primer tiempo se completó con dos tantos en contra de los visitantes, obra desafortunada de Jake Doyle-Hayes y Jack Fitzwater.
Entre esos dos autogoles se produjo uno de los momentos más celebrados de la noche: Rodri, pieza clave del mediocampo ciudadano, rompió su larga sequía con un potente remate desde fuera del área a los 24 minutos. Era su primer tanto tras 601 días sin marcar, desde el 19 de mayo ante West Ham United, racha marcada por una grave lesión de ligamentos en la rodilla que lo mantuvo alejado de las redes.
Con el 4-0 sellado al descanso, Guardiola optó por cuidar piernas. Rodri fue reemplazado para evitar riesgos físicos y también dejó el campo Erling Haaland, que esta vez se marchó sin anotar pese a la catarata de goles de su equipo.
Semenyo se presenta y los jóvenes se lucen
La segunda mitad amplió el dominio abrumador del City y permitió el lucimiento de caras nuevas y jóvenes talentos. El reciente fichaje Antoine Semenyo se convirtió en protagonista: primero asistió a Rico Lewis para el quinto gol, y luego firmó su primera conquista con la camiseta celeste tras una precisa habilitación de Rayan Cherki.
La cuenta siguió creciendo con la aparición de Tijjani Reijnders, que sumó su cuarto gol en solo seis encuentros, y con el tanto de Nico O’Reilly. Más tarde, Lewis completó su doblete y el juvenil Ryan McAidoo, de apenas 17 años, se sumó a la goleada con otro aporte ofensivo.
En el tiempo añadido, el Exeter logró al menos rescatar el llamado “gol del honor”, marcado por George Birch, para cerrar el 10-1 definitivo. El resultado no cambió la diferencia abismal entre ambos equipos, pero permitió al club de League One evitar irse con el casillero en blanco en una noche dura en lo deportivo.
Exeter pide un gesto económico al City
Más allá del marcador, el Exeter City mira este cruce como una oportunidad vital para sus finanzas. La institución, propiedad de sus aficionados, solicitó públicamente al Manchester City una distribución más generosa de la recaudación por entradas, apelando a la solidaridad del gigante de la Premier League.
Según las normas vigentes de la FA Cup, cada club se queda con el 45 % de la taquilla, mientras que el 10 % restante va a la Federación. Para el Exeter, ese porcentaje significaría una cifra estimada entre 250.000 y 400.000 libras, pero el club considera que un reparto más favorable tendría un impacto directo en su delicada economía y enviaría un mensaje claro de apoyo a una entidad gestionada por sus hinchas.
Macclesfield derriba al campeón Crystal Palace
Si el City aportó la goleada histórica, el otro gran titular de la jornada llegó desde el modesto estadio Moss Rose, en el noroeste de Inglaterra. Allí, el Macclesfield, que milita en la Sexta División, dejó fuera de la FA Cup al campeón defensor, Crystal Palace, con un 2-1 que ya se inscribe entre las mayores sorpresas del certamen.
El equipo local, situado cinco categorías por debajo de su rival, se adelantó poco antes del descanso: a los 43 minutos, el capitán Paul Dawson conectó de cabeza un centro de Luke Duffy y desató la ilusión en las gradas, colmadas en un recinto con capacidad para apenas 5.900 espectadores.
En la segunda parte, Isaac Buckley-Ricketts amplió la diferencia a la hora de juego, poniendo el 2-0 y provocando celebraciones desenfrenadas entre los hinchas del Macclesfield. El Palace, incapaz de imponer su jerarquía de Premier League, vio cómo se le escapaba la defensa del título.
Al término del encuentro, el entrenador del Macclesfield, John Rooney —hermano menor de Wayne Rooney—, expresó su asombro en declaraciones a la BBC. Aseguró que nunca imaginaron verse en una situación así, destacó el rendimiento de sus dirigidos desde el inicio y afirmó que el triunfo fue plenamente merecido. Su contraparte en el Crystal Palace, Oliver Glasner, fue contundente en su análisis: reconoció sin rodeos que su equipo mereció la derrota.
Entre la exhibición demoledora del Manchester City y el golpe de autoridad del humilde Macclesfield, la FA Cup volvió a confirmar su esencia: un torneo donde conviven los colosos europeos y los clubes más modestos, y donde en una misma jornada pueden convivir una goleada histórica y un batacazo inolvidable.


