El ministro de Defensa saliente, Luis Petri, respaldó con entusiasmo la designación del jefe del Ejército, teniente general Carlos Alberto Presti, como próximo titular de la cartera, subrayando que se trata de la primera vez desde el retorno democrático que un militar ocupará ese cargo político.
Tras la jura de Alejandra Monteoliva como ministra de Seguridad, Petri dialogó con la prensa y defendió la decisión del presidente Javier Milei de promover al actual jefe del Ejército al frente del Ministerio de Defensa. “Nos sentimos orgullosos de que un teniente general como Carlos Alberto Presti, que nos acompaña desde el 10 de diciembre como jefe del Ejército, pase a conducir el ministerio”, afirmó.
En ese contexto, el funcionario utilizó un tono provocador para marcar diferencias con las gestiones kirchneristas. Sin nombrarlos directamente, apuntó contra los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, y en particular contra la exministra de Defensa Nilda Garré, a quien distintos sectores vincularon históricamente con Montoneros, algo que ella ha rechazado reiteradamente en entrevistas públicas.
“A los kirchneristas les gustaba otro perfil, a nosotros nos gusta poner militares”, lanzó Petri, en una frase que buscó trazar un contraste entre la actual conducción de Defensa y la orientación que tuvo el área durante los años de gobierno kirchnerista.
El todavía ministro también se refirió al debate sobre el rol de los uniformados en la estructura política del Estado. Aseguró que una parte importante de su equipo estuvo integrado por militares y defendió esa composición. Según explicó, no existe incompatibilidad alguna entre el ejercicio de funciones militares y la participación en la toma de decisiones dentro del Ministerio de Defensa.
“No hay ningún tipo de incompatibilidad. Por el contrario, los militares pueden y deben intervenir en los procesos decisorios, y el comandante en jefe Javier Milei así lo ha establecido”, remarcó, dejando en claro que la Casa Rosada avala una presencia más protagónica de las Fuerzas Armadas en el diseño de la política de defensa.
Presti, por su parte, ya anticipó cuál será su situación una vez que asuma formalmente el cargo político. Señaló que no pedirá el retiro y que conservará su jerarquía castrense mientras ejerza como ministro. Explicó que su nuevo rol será una “situación distinta” dentro de la carrera militar, encuadrada en las disposiciones legales previstas para estos casos, y que se ajustará a lo que establece la normativa vigente.
Mientras se prepara para dejar el ministerio y asumir su banca como diputado nacional por Mendoza, Petri mantiene una agenda cargada vinculada a la modernización de las Fuerzas Armadas. En declaraciones al diario Los Andes, adelantó que continuará ligado al área como asesor especial del Presidente en materia de defensa, aun después de su desembarco en el Congreso.
En el plano operativo, este miércoles tiene previsto viajar a Boulogne, en la provincia de Buenos Aires, para recibir cuatro vehículos blindados Stryker M1126 adquiridos a Estados Unidos en el marco de un acuerdo con el Pentágono. Se trata de unidades 8×8 diseñadas para el combate, con capacidad para una tripulación de dos personas y el transporte de hasta nueve soldados equipados.
La agenda continuará el viernes en Río Cuarto, Córdoba, donde arribarán los primeros seis F-16 A/B Fighting Falcon de una flota total de 24 aviones de combate comprados a Dinamarca por unos 300 millones de dólares. Las aeronaves ya iniciaron el vuelo ferry hacia Sudamérica: partieron de territorio danés, hicieron escala en España y actualmente cruzan el Atlántico rumbo a su primera parada regional, la ciudad de Natal, en Brasil.
El Ministerio de Defensa difundió en redes sociales el recorrido de los F-16, destacando que llevan “la bandera a lo más alto” y prometiendo una fuerte apelación al orgullo nacional cuando los cazas finalmente sobrevuelen el cielo argentino. Tras su llegada a Córdoba, está previsto un acto formal encabezado por Petri y el presidente Milei durante el fin de semana.
Antes de dejar definitivamente el cargo el 10 de diciembre, el ministro también tiene en carpeta un viaje a la Antártida, que se sumará a este cierre de gestión marcado por la incorporación de equipamiento militar y por el anuncio de un cambio de perfil en la conducción política de la defensa, ahora en manos de un jefe militar en funciones.


