El dirigente piquetero kirchnerista Luis D’Elía volvió a colocarse en el centro de la escena internacional al difundir en redes sociales un mensaje que, según afirmó, le habrían pedido transmitir integrantes de la Guardia Revolucionaria de Irán. En un breve video, publicado como “4to. Informe sobre Irán”, el referente social se presenta como canal directo de la teocracia persa en medio de la escalada con Estados Unidos e Israel.
Vestido con una camiseta de la Selección argentina, D’Elía introduce su mensaje con una frase que busca darle legitimidad a su rol: asegura que son “compañeros de la Guardia Revolucionaria iraní” quienes le solicitaron que haga pública la comunicación. A partir de allí, se enfoca en un anuncio que presenta como una decisión de alto impacto en la geopolítica energética mundial.
El piquetero afirma que el ejército iraní habría dispuesto el “cierre total” del estrecho de Ormuz, el paso marítimo que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y que separa las costas de Irán y Omán. Se trata de una de las rutas más sensibles del comercio global: por sus aguas circula cerca del 20% del petróleo que se vende en el mundo, además de volúmenes significativos de gas.
En su intervención, D’Elía subraya la gravedad de la medida, a la que define como “durísima”, y la presenta como una advertencia directa dirigida a Washington. Se refiere explícitamente a Estados Unidos en tono desafiante, al tiempo que sostiene que la maniobra no quedaría circunscripta a Teherán, sino que contaría con el respaldo de otras potencias.
Según el dirigente, detrás del eventual cierre del estrecho se alinearían China y Rusia, a quienes menciona como garantes de que la vía marítima permanezca bloqueada. De ese modo, enmarca el anuncio en una disputa de alcance global, con tres actores centrales enfrentados al poderío estadounidense y al gobierno israelí.
En otro pasaje del video, D’Elía dirige su mensaje “sobre todo a aquellos sionistas que les gusta hacer terrorismo por los medios de comunicación”, en una alocución cargada de acusaciones y descalificaciones hacia quienes identifica como sus adversarios políticos y mediáticos. El cierre del mensaje apunta directamente al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, a quien se dirige de manera provocadora y despectiva.
El vínculo de D’Elía con el régimen iraní no es nuevo. El dirigente social ha cultivado durante años una relación estrecha con representantes de la teocracia de Teherán, al punto de haber sido señalado en el ámbito judicial por su papel en los contactos informales con funcionarios iraníes durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner.
En ese contexto, su figura quedó asociada al polémico Memorándum de Entendimiento con Irán, el acuerdo que el fallecido fiscal Alberto Nisman denunció como un mecanismo para garantizar impunidad a los acusados del atentado contra la AMIA. De acuerdo con esa investigación, el dirigente piquetero habría tenido una intervención relevante como nexo político en esa trama.
La difusión de este nuevo video refuerza la imagen de D’Elía como un defensor declarado del gobierno iraní en el escenario político argentino. Al asumir el rol de vocero oficioso de la Guardia Revolucionaria y celebrar una medida que, de concretarse, impactaría de lleno en el flujo mundial de hidrocarburos, el referente kirchnerista vuelve a alinearse públicamente con la estrategia de Teherán frente a sus enemigos externos.
El estrecho de Ormuz, eje del mensaje que difundió el dirigente, es considerado un punto neurálgico para la seguridad energética global. Cualquier alteración en su operatividad suele generar preocupación en los mercados internacionales, dado el volumen de petróleo y gas que atraviesa diariamente ese corredor marítimo. La posibilidad de un cierre total, como describe D’Elía, implicaría un golpe directo al suministro y a los precios de los combustibles a nivel planetario.
En este marco, el video del piquetero argentino no solo vuelve a exhibir su histórica cercanía con el régimen iraní, sino que también lo coloca como un actor que intenta incidir en el debate público local sobre un conflicto de escala global, con un discurso abiertamente hostil hacia Estados Unidos, Israel y los sectores que identifica como “sionistas”.


