El Barcelona vivió este domingo una jornada electoral clave para su futuro inmediato. Tras una campaña encendida, el presidente saliente Joan Laporta se impuso con holgura frente al opositor Víctor Font y consiguió renovar su mandato al frente del club catalán por cinco años más, en un contexto en el que el nombre de Lionel Messi volvió a ocupar un lugar central en la discusión.
Los 114.504 socios habilitados para votar tuvieron 12 horas para acercarse a las urnas. Sin embargo, la participación fue una de las más bajas de la historia reciente: solo 48.480 socios ejercieron su derecho, lo que representa el 42,34% del padrón. Aun así, el veredicto fue contundente.
Con el 25% del escrutinio avanzado, Laporta alcanzaba el 69,38% de los sufragios, mientras que Font se quedaba en un distante 28,58%. La diferencia confirmó lo que los sondeos anticipaban desde el inicio de la campaña: el dirigente oficialista partía como amplio favorito y terminó por ratificar ese pronóstico con una victoria aplastante.
El triunfo le permitirá a Laporta continuar en la presidencia del Barcelona hasta, al menos, 2031, una vez que asuma su nuevo mandato el próximo 1° de julio. Para poder presentarse nuevamente, el dirigente debió renunciar previamente al cargo, tal como exige el estatuto del club. Si se suman estos cinco años a su primera etapa, que se extendió entre 2003 y 2010, el abogado catalán alcanzará los 16 años al frente de la institución blaugrana.
Durante la jornada electoral, la sintonía entre Laporta y buena parte del plantel profesional quedó a la vista. Varios futbolistas se acercaron a votar y aprovecharon la ocasión para saludar y celebrar junto al dirigente, en gestos que fueron leídos como una señal explícita de respaldo interno a la continuidad del proyecto actual.
Messi, eje de la campaña y arma de la oposición
Aunque el resultado final no dejó lugar a dudas, la campaña estuvo lejos de ser tranquila. Uno de los puntos más sensibles fue el vínculo de Laporta con Lionel Messi, tema que Víctor Font intentó capitalizar hasta el último tramo de la contienda.
El actual presidente carga con el antecedente de haber sido el mandatario bajo cuya gestión el astro argentino dejó el club, pese a que en la campaña anterior había prometido su continuidad. En las últimas semanas, las declaraciones de Xavi Hernández reavivaron la polémica: el exentrenador aseguró que, durante su etapa en el banquillo, el regreso de Messi estaba acordado, pero que fue el propio Laporta quien frenó la operación.
Ese episodio se instaló como uno de los principales ejes del debate televisivo que enfrentó a los dos candidatos el jueves previo a las elecciones. Allí, Laporta buscó desactivar las críticas y adelantó que el club trabaja en un gran homenaje para el máximo ídolo de su historia. «Estamos preparando un reconocimiento especial para Messi, con el estadio lleno, como se merece», sostuvo, marcando la idea de un tributo a la altura de su legado.
Font, en cambio, intentó presentarse como el garante de una reconciliación plena con el campeón del mundo. Apoyado en los dichos de Xavi, afirmó que Messi «quiere el cambio» y aseguró que su equipo lleva dos años diseñando un proyecto de futuro con el rosarino como figura central. Acusó a Laporta de tratar a Messi como parte del pasado y no como presente y futuro del club, algo que, según el opositor, significaba «menospreciarlo».
En esa misma línea, el candidato opositor propuso otorgarle a Messi el título de presidente de Honor del Barcelona, del mismo modo que en su momento se distinguió a Johan Cruyff. La iniciativa buscaba reforzar la idea de un vínculo institucional renovado con el exnúmero 10.
Un voto por la continuidad y la Champions
Pese a la ofensiva discursiva de Font en torno a Messi, el socio culé optó por respaldar la gestión de Laporta. El oficialismo centró su mensaje en el rendimiento actual del equipo, los buenos resultados deportivos recientes y la promesa de recuperar el protagonismo europeo. A lo largo de la campaña, el presidente insistió en que la Champions League volverá al Camp Nou más temprano que tarde.
La contundencia del resultado indica que, al menos por ahora, la mayoría de los socios prioriza la estabilidad y el proyecto en marcha, aun con las heridas abiertas que dejó la salida de Messi y las versiones encontradas sobre su posible regreso.
Con la reelección asegurada, Laporta enfrenta ahora el desafío de traducir ese respaldo en títulos y en una gestión capaz de cerrar, de manera definitiva o simbólica, el capítulo más doloroso para buena parte del barcelonismo: la despedida de su máximo ídolo. El homenaje prometido al argentino aparece como una pieza clave en esa tarea, mientras el club se prepara para un nuevo ciclo político que, una vez más, tendrá a Messi como referencia inevitable, incluso a la distancia.


