El panorama económico de Estados Unidos dio un giro inesperado tras la publicación de los últimos datos de inflación minorista. El informe, que llegó con dos semanas de retraso debido al cierre parcial del gobierno federal, mostró que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de septiembre creció menos de lo proyectado, tanto en la comparación mensual como anual. Esta desaceleración refuerza la expectativa prácticamente unánime de que la Reserva Federal (Fed) reducirá nuevamente las tasas de interés en su próxima reunión.
De acuerdo con la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo, el IPC registró un aumento del 0,3% en septiembre, por debajo del 0,4% anticipado por los analistas y el mismo porcentaje que había marcado en agosto. En la medición interanual, los precios subieron 3%, una décima menos que el 3,1% previsto por el mercado, aunque se trata de un incremento respecto al 2,9% de agosto y el nivel más alto desde febrero de este año.
Al analizar el índice sin los componentes más volátiles como alimentos y energía, el llamado IPC núcleo mostró un alza de 0,2% respecto a agosto, cuando había subido 0,3%. «Estos datos marcan el ritmo más lento en los últimos tres meses», señaló Theo Sojo, jefe de investigación de Sailing Inversiones. En términos interanuales, el IPC subyacente también se ubicó en 3%, una décima menos que el mes anterior.
El informe era esperado con ansiedad, especialmente por su impacto en la política monetaria de la Fed. La entidad mantiene como objetivo llevar la inflación al 2%, sin descuidar el nivel de empleo. Desde el Centro Schwab de Investigación Financiera sostienen que la desaceleración de los precios refuerza la expectativa de que la Fed recortará las tasas la próxima semana y, posiblemente, volverá a hacerlo en diciembre, en respuesta a señales de debilidad en el mercado laboral estadounidense.
La reacción de los mercados no se hizo esperar. John Kerschner, director global de productos titulizados en Janus Henderson, afirmó que «los inversores no se sintieron decepcionados: la inflación fue más baja de lo esperado, lo que impulsó un leve repunte en el mercado de bonos y prácticamente aseguró que la Reserva Federal reducirá las tasas de interés en la reunión del Comité de Mercado Abierto de la próxima semana». En la misma línea, la herramienta FedWatch del CME Group refleja que la probabilidad de un recorte de tasas es del 99%.
Sin embargo, persisten dudas sobre el rumbo de la inflación en los próximos meses. Sojo advirtió que, según el último informe Beige Book de la Fed, las empresas estadounidenses reportan aumentos en los costos de insumos debido a los aranceles, aunque el traslado de estos incrementos a los consumidores ha sido desigual. Este fenómeno podría presionar los precios minoristas hacia arriba si las compañías deciden trasladar con mayor fuerza estos costos.
Kerschner, por su parte, identificó dos tendencias contrapuestas en el informe del IPC. Por un lado, observó que el mercado inmobiliario continúa enfriándose en buena parte del país, lo que contribuye a la desaceleración inflacionaria general. Por otro, advirtió que la inflación en los servicios, excluyendo la vivienda, sigue siendo elevada, con un 3,2% interanual y una tasa anualizada del 4,7% en los últimos tres meses. «Si bien este indicador es volátil, muestra que el consumo de servicios sigue firme, un sector poco afectado por los aranceles comerciales», puntualizó.
En definitiva, aunque la inflación muestra signos de moderación y alimenta la confianza de un inminente recorte de tasas por parte de la Fed, los analistas advierten que la evolución de los costos de las empresas y la dinámica de los precios en los servicios plantean desafíos de cara al futuro inmediato.


