La producción industrial argentina enfrenta un panorama desafiante, según el más reciente informe del Índice de Producción Industrial (IPI) elaborado por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL). El sector registró en octubre su cuarta caída mensual consecutiva, con una variación negativa del 5,3% respecto al mismo mes del año anterior, lo que confirma la contracción que afecta a la actividad desde febrero.
En el acumulado de los primeros diez meses del año, el sector industrial dejó de mostrar crecimiento frente al mismo período del año pasado. La retracción en la producción alcanza el 8,9% anual, lo que marca un freno al rebote que se había observado anteriormente.
Al analizar los distintos sectores, se observa un comportamiento dispar. Por un lado, los minerales no metálicos tuvieron un desempeño destacado en octubre, impulsados principalmente por el aumento en los despachos de cemento a granel. Este repunte, sin embargo, no fue suficiente para revertir la tendencia negativa generalizada.
El rubro de alimentos y bebidas mostró un avance interanual, logrando alcanzar el nivel más alto de actividad de la serie para un mes de octubre. Al interior del sector alimenticio, la faena vacuna experimentó una baja, mientras que la producción porcina y aviar registraron subas.
En contraste, otros sectores industriales tuvieron resultados negativos. Los segmentos de químicos, plásticos y automóviles exhibieron fuertes retrocesos durante el último mes analizado. La industria automotriz, en particular, sumó su cuarto mes consecutivo de caída en la producción de vehículos, a pesar de que los utilitarios mostraron cierta recuperación tras las detenciones por mantenimiento y el receso invernal.
Si se compara el desempeño entre septiembre y octubre, el IPI ajustado por estacionalidad cayó un 0,6%. No obstante, en términos desestacionalizados se observó un leve avance del 0,3%, lo que indica que la actividad industrial se mantiene volátil y con señales mixtas.
De acuerdo al informe de FIEL, la industria cerrará el año en terreno negativo. Sin embargo, se señala que hacia 2026 podrían empezar a perfilarse sectores líderes, impulsados por oportunidades y desafíos asociados a acuerdos comerciales y de inversión con Estados Unidos.
En este contexto de contracción, la confianza de los industriales mostró una leve mejora después de seis meses de caídas. A pesar de ello, el 97% de los empresarios no prevé incrementar su plantilla de trabajadores hasta enero, lo que refleja la cautela predominante y la falta de perspectivas de expansión inmediata en el empleo industrial.
Por su parte, el sector tecnológico expresó su preocupación por la competitividad del país tras el cierre de la empresa UKG, lo que representa una señal de alerta sobre el ambiente de negocios y los desafíos para captar inversiones extranjeras.
Las proyecciones para el corto plazo son moderadas, mientras los industriales observan el impacto de los recientes acuerdos internacionales y esperan que ciertas ramas puedan tomar la delantera en la recuperación hacia 2026. Hasta entonces, el sector deberá atravesar un período marcado por la prudencia, la baja contratación y la necesidad de adaptarse a un contexto global y local desafiante.


