La Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) puso en marcha un nuevo esquema de subastas electrónicas que cambia de raíz la forma en que se rematan bienes en procesos judiciales. Con la reglamentación de la Acordada 15/2025, el sistema pasa a ser completamente digital y accesible desde cualquier punto del país, con un catálogo que va desde departamentos en Avellaneda hasta chalets en La Matanza, además de una cantidad creciente de vehículos.
El objetivo central es modernizar la operatoria y dejar atrás las viejas prácticas asociadas a los remates presenciales, históricamente cuestionados por la presencia de intermediarios, maniobras poco claras y episodios resonantes como los vinculados a la llamada «banda de los gitanos» o al remate del petit hotel de la ex ministra de Medio Ambiente María Julia Alsogaray.
Transparencia, seguridad y más participantes
Según se informó oficialmente, la digitalización total de las subastas busca reforzar la transparencia y la seguridad del proceso. Al eliminar la obligación de concurrir físicamente a una sala de remate, se reducen las posibilidades de presiones, arreglos informales o conductas indebidas durante la puja.
Otro punto clave es la ampliación de la base de participantes. Cualquier persona radicada en la Argentina puede intervenir en una subasta sin desplazarse ni trasladar dinero en efectivo. Basta con contar con conexión a internet, cumplir con los requisitos de empadronamiento y respetar los plazos establecidos en cada proceso.
Cómo convertirse en postor: tres pasos obligatorios
Para quienes quieran participar de estos remates judiciales electrónicos, el procedimiento está estructurado en tres etapas bien definidas:
1. Empadronamiento en el portal oficial
Es el registro inicial y general para poder operar en el sistema. Se realiza de forma totalmente online, sin necesidad de trámites presenciales. El empadronamiento es gratuito, tiene una vigencia de un año y exige cargar datos personales y bancarios básicos, como DNI, CUIT o CUIL y un número de CBU.
2. Inscripción a cada remate
Una vez empadronado, el interesado debe ingresar al legajo del bien que desea adquirir. Allí se detallan las características del inmueble o vehículo, condiciones particulares y fecha de la subasta. En esa misma pantalla aparece un botón de color azul para inscribirse en ese remate específico y se puede ver también cuántos participantes hay ya anotados.
3. Depósito en garantía
En una gran cantidad de subastas se exige un depósito previo para habilitar la posibilidad de ofertar. Ese monto debe estar acreditado al menos tres días hábiles antes del inicio de la puja. Si la persona no resulta adjudicataria, el dinero se reintegra de manera automática mediante transferencia bancaria a la cuenta declarada en el registro.
Diez días de puja continua y anonimato asegurado
Una vez que el remate comienza, la plataforma permanece activa durante diez días hábiles, las 24 horas. Durante ese período, las ofertas pueden presentarse en cualquier momento, sin necesidad de coincidir con un horario de audiencia física.
El sistema incorpora tres herramientas centrales pensadas para proteger a los participantes y favorecer una competencia más equitativa:
- Código de Postor: cada participante recibe un identificador único y secreto para esa subasta, lo que garantiza el anonimato frente a otros oferentes. Solo el sistema y el juzgado conocen la identidad real detrás de cada código.
- Postura Máxima Secreta: el usuario puede fijar por adelantado el monto máximo que está dispuesto a pagar. El sistema se encarga de ir aumentando la oferta de manera automática, tramo a tramo, hasta alcanzar ese límite, sin revelar cuál es el tope definido.
- “Minuto de Adición”: para evitar las clásicas ofertas de último segundo que dejan sin margen de reacción a otros interesados, si se registra una puja en los últimos tres minutos antes del cierre previsto, el sistema extiende el remate diez minutos más. Esa prolongación se repite cada vez que aparezca una nueva oferta en ese tramo final, hasta que no haya más movimientos.
Qué ocurre después de ganar la subasta
Si al finalizar el plazo de la subasta una persona mantiene la oferta más alta, la plataforma le envía una notificación por correo electrónico. A partir de ese momento, el adjudicatario dispone de tres días hábiles para presentarse ante el juzgado interviniente.
En esa instancia debe aportar los comprobantes de inscripción, acreditar el depósito en garantía cuando corresponda y exhibir el código de postor asignado. Con esa documentación, el juez evalúa y, en su caso, aprueba formalmente la compra, lo que permite avanzar con los pasos posteriores de transferencia del bien.
Con este esquema, la Corte Suprema apunta a dejar atrás el modelo tradicional de remates presenciales y consolidar un sistema digital que combine mayor control, trazabilidad de las operaciones y un acceso más amplio a los bienes subastados en procesos judiciales.


