Los precios de los alimentos y bebidas volvieron a acelerar en las últimas semanas y la carne quedó en el centro de la escena: según relevamientos privados, los incrementos en este rubro explicaron el 70% de la suba registrada en la segunda semana de febrero y se perfilan como un factor clave en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del mes, junto con los aumentos en las tarifas de gas y electricidad.
De acuerdo con un informe de la consultora LCG, en los segundos siete días de febrero el conjunto de alimentos aumentó 1%. Aunque el dato implicó una desaceleración respecto de la semana anterior, cuando se había registrado un alza del 2,5%, sigue siendo la segunda variación semanal más elevada desde noviembre.
Dentro de la canasta, la carne fue el componente más dinámico: sus precios avanzaron 2,3% en esa semana y se convirtieron en el principal motor de la inflación de alimentos. LCG precisó que este salto en los cortes vacunos y otros productos cárnicos explicó alrededor del 70% del incremento semanal de la categoría.
En contraste, las verduras mostraron un comportamiento opuesto y ayudaron a moderar la suba general. Este grupo de productos registró una caída de 3,2% en la segunda semana de febrero, lo que compensó parcialmente el efecto alcista de la carne. De todos modos, en el promedio de las últimas cuatro semanas, las verduras exhibieron una variación positiva significativa.
Si se observa el desempeño de los alimentos y bebidas en un período más amplio, LCG detectó que el ritmo de aumento se aceleró por segunda medición consecutiva. El promedio de las últimas cuatro semanas arrojó una suba de 2,4%, por encima de los registros previos, que habían sido de 1,6% y 0,8% respectivamente.
En este acumulado mensualizado, las categorías que más empujaron los precios hacia arriba fueron nuevamente las carnes, con un incremento promedio de 4,9%, y las verduras, que avanzaron 6,2%. En sentido contrario, se verificaron bajas en los rubros Bebidas e infusiones para consumir en el hogar, y en Lácteos y huevos, lo que aportó cierto alivio dentro de la canasta alimentaria.
Mientras los alimentos muestran señales de aceleración, los analistas ya proyectan el impacto que tendrán los ajustes de tarifas en la inflación general de febrero. Las primeras estimaciones de consultoras privadas apuntan a que el IPC nacional se ubicará por encima del 2% mensual, impulsado por los incrementos en los servicios públicos y en el transporte.
En el caso del gas natural, el aumento promedio a nivel país ronda el 16,86%. La electricidad, en tanto, registró un ajuste medio de 3,59% para los usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que abarca a los clientes de Edenor y Edesur. En el interior, la magnitud del incremento depende de las decisiones de cada provincia y de sus respectivos entes reguladores.
La consultora Equilibra calculó que, bajo este esquema, el conjunto de los servicios de electricidad y gas mostraría un alza cercana al 12% en febrero, con el gas como principal componente del salto. Ese movimiento, estiman, aportaría alrededor de 0,5 puntos porcentuales al IPC del mes.
Con ese escenario de tarifas en alza y alimentos presionados por la carne, Equilibra proyecta que la inflación general de febrero se ubicará en torno al 2,3%. Su pronóstico contempla el impacto directo de los servicios energéticos sobre el índice y el efecto indirecto que pueden tener sobre otros precios de la economía.
Otra consultora, EcoGo, maneja una proyección aún más alta: estima que el IPC de febrero se acercará al 2,7%. Además de los ajustes en gas y luz, la firma destaca el rol de los aumentos en el transporte público como un factor adicional de presión sobre el costo de vida.
Así, el segundo mes del año aparece condicionado por una combinación de shocks: por un lado, la recomposición de tarifas de servicios esenciales, y por el otro, el encarecimiento de un producto clave en la mesa de los argentinos como la carne. Las próximas mediciones oficiales del IPC permitirán confirmar en qué medida estos movimientos se trasladan al índice general y si la desaceleración observada a comienzos de año logra sostenerse frente a estos nuevos impulsos.


