La noche porteña de la avenida Corrientes tuvo un condimento inesperado cuando, en la puerta del teatro La Casona, los turistas se agolparon convencidos de que una gran figura del espectáculo estaba por ingresar. El revuelo terminó revelando un elenco de espectadores poco habitual para una comedia: la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y la senadora nacional y exministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
Ambas llegaron para asistir al reestreno de ¿Qué somos?, la obra dirigida y protagonizada por Juan Acosta, que volvió a cartel tras una pausa en diciembre y con una novedad en su guion: la incorporación de un nuevo personaje interpretado por Guillermo Yanco, pareja de Bullrich desde hace 28 años.
Yanco encarna a un encargado de edificio que, según la descripción del propio elenco, es de esos que “se enteran de todo lo que ocurre” en la vida de los consorcistas, con una mezcla de olfato de investigador y bondad. El reestreno marcó así un nuevo capítulo para la comedia, que ya llevaba dos años de funciones antes del receso.
La presencia de Milei y Bullrich no fue la única con relevancia política en la platea. También asistió el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, quien se sumó al grupo que acompañó a Yanco en esta nueva etapa sobre las tablas. Otra figura del actual esquema de gobierno presente en la sala fue Alejandra Monteoliva, quien sucedió a Bullrich en el Ministerio de Seguridad. A ellos se agregó Antonio de la Rúa, hijo del expresidente Fernando de la Rúa y conocido también por su pasado vínculo sentimental con la cantante colombiana Shakira.
En la vereda, Bullrich posó sonriente junto a la marquesina de La Casona, donde se destaca la imagen de Yanco entre el elenco. Para el abogado devenido actor, la noche tuvo un tono especial. En declaraciones exclusivas a Clarín, expresó su entusiasmo por el proyecto teatral: “Estoy feliz de poder compartir el escenario con estos compañeros, son muy buenos actores y me hacen sentir muy bien”, afirmó.
Además de su rol como encargado, Yanco adelantó que tiene otro personaje en la obra, aunque prefirió mantener el misterio: “También interpreto otro papel, pero quiero que sea una sorpresa para quienes vengan a ver la obra. Aparezco caracterizado y no quiero adelantar demasiado”, comentó entre risas.
La trayectoria de Yanco se construyó lejos de los escenarios antes de este giro artístico. Abogado de formación, luego se especializó en mediación y trabajó en contextos complejos: en el año 2000 actuó como mediador en las cárceles de Devoto y en el penal de mujeres de Ezeiza, con el objetivo de mejorar el vínculo entre el personal penitenciario y las personas privadas de la libertad, una tarea de la que destaca los buenos resultados obtenidos.
Su vínculo con la memoria histórica también es central en su perfil público. Yanco es vicepresidente del Museo del Holocausto, creado en 1993. Judío y apasionado por la historia, sostiene que ese trabajo es una forma de mantener viva la enseñanza de lo ocurrido bajo el nazismo y de contribuir a que hechos similares no se repitan.
En paralelo, desarrolló una extensa actividad académica. Fue docente en diversas universidades, entre ellas La Matanza, Palermo y Morón, donde dictó materias como Oratoria, entre otras. También se desempeñó en medios de comunicación: condujo y participó de programas de radio y televisión, como Propuesta abierta en FM Cultura, ciclos en Radio Ciudad y Del Plata, y el envío televisivo Vis a Vis en el canal Metro, dedicado a temas de la comunidad judía.
Su desembarco en el teatro se concretó recién en 2013, cuando subió por primera vez a un escenario con un texto de Julio Chávez, El evento, centrado en la vida de dos hermanos en situación de calle. Desde entonces, fue dándole forma a una vocación que, según cuenta, había quedado postergada durante años por el mandato familiar de priorizar una profesión tradicional.
En ¿Qué somos?, Yanco comparte elenco con Silvio Klein y Rubi Montalvo. Reconoce que el impulso definitivo para animarse a la actuación llegó desde su entorno más cercano: Patricia Bullrich lo alentó de manera constante a explorar esa faceta artística que él mismo había relegado. Hoy, con el escenario como nueva trinchera, el abogado y mediador asegura que está cumpliendo un sueño largamente postergado.
El momento más emotivo de la noche, según relató, fue ver a Bullrich aplaudiendo desde la platea. “Me emocionó mucho verla ahí, acompañándome”, reconoció. La escena, con figuras del gobierno y del mundo político mezcladas entre turistas curiosos y público de teatro, dejó una postal singular de la avenida Corrientes: la política nacional, esta vez, en rol de espectadora y protagonista indirecta de una comedia que busca interpelar al público desde el humor.


