La imagen final del partido entre Atlético de Madrid y Getafe dice mucho más que el 1-0 en el marcador. Juan Musso volando sobre su palo derecho para desviar el cabezazo de Adrián Liso y luego celebrando con rabia, rodeado por sus compañeros, sintetiza el momento que atraviesa el arquero argentino: no solo fue clave para sostener el triunfo con golazo de Nahuel Molina, también está aprovechando una oportunidad que puede cambiar su carrera en Europa y en la Selección.
Musso, de 31 años y formado en Racing, volvió a responder con solvencia en el arco del equipo de Diego Simeone ante la ausencia por lesión muscular del histórico Jan Oblak. El guardameta esloveno estará al margen al menos un par de semanas, según la prensa madrileña, y ese margen de tiempo se transformó en una vidriera ideal para el nicoleño, que ya se ganó el respaldo del cuerpo técnico y de una parte importante de la afición colchonera.
“Musso estuvo fantástico”, sintetizó Simeone en la conferencia posterior al encuentro, dejando claro el peso que tuvo el argentino en el ajustado triunfo. Antes de la atajada agónica frente a Liso, ya había sido decisivo en un mano a mano con el uruguayo Mauro Arambarri, al que le negó el empate con una rápida salida. Su actuación fue tan convincente que las cámaras de televisión captaron a un hincha haciendo una reverencia y coreando su apellido desde la tribuna.
Musso, por su parte, se mostró satisfecho pero medido al analizar su rendimiento. “Cuando me toca ayudar me voy feliz, especialmente cuando se gana. Me siento muy cómodo y orgulloso de estar en el Atlético”, afirmó. También destacó la dificultad del encuentro: elogió el presente de Getafe, subrayó que el equipo madrileño hizo un gran primer tiempo y reconoció que en la segunda parte les tocó sufrir, en un campo de juego que, según describió, se fue deteriorando y complicó el pique de la pelota.
Llegado al Atlético en 2024, Musso tuvo una primera temporada con participación limitada: apenas nueve encuentros, repartidos entre LaLiga y la Copa del Rey. Para este año, Simeone volvió a confiarle la responsabilidad en la copa nacional, donde el argentino respondió con actuaciones muy destacadas. Su mejor exhibición, paradójicamente, fue en una derrota: el 0-3 ante Barcelona en la revancha de semifinales, que igualmente dejó al conjunto capitalino en la final gracias al 4-0 logrado en la ida.
Ahora, la lesión de Oblak le abre un tramo decisivo del calendario. Musso será titular el miércoles en Londres, en la vuelta de los octavos de final de la Champions League frente a Tottenham, y luego tendrá por delante el clásico contra Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Dos escenarios de máxima exposición que pueden consolidarlo definitivamente en la consideración de Simeone y del público colchonero.
El buen presente del arquero también repercute en la órbita de la Selección Argentina. El cuerpo técnico encabezado por Lionel Scaloni lo sigue desde hace años. Musso ya sumó dos partidos oficiales con la camiseta albiceleste: un amistoso ante Marruecos en marzo de 2019 (1-0) y un duelo de Eliminatorias frente a Bolivia en septiembre de 2021 (3-0). Además, integró el banco de suplentes en 30 oportunidades.
Con el Mundial cada vez más cerca, la puja por un lugar en la lista de arqueros se volvió más intensa. Musso compite por el cupo de tercer guardameta con Walter Benítez, hoy suplente en Crystal Palace de Inglaterra, y con Facundo Cambeses, titular indiscutido en Racing. Pero el nivel que viene mostrando en Atlético es tan alto que en la intimidad del cuerpo técnico argentino incluso se evalúa su nombre para discutir el rol de primer relevo de Emiliano “Dibu” Martínez.
Hasta ahora, el lugar de suplente natural del arquero del Aston Villa fue para Gerónimo Rulli, que acumula siete partidos con la Selección. Sin embargo, el presente del ex Estudiantes en Olympique de Marsella no es el mejor, y esa merma abre una ventana para que Musso gane terreno en la consideración de Scaloni y sus ayudantes.
La solidez mental del arquero ya era una marca registrada desde sus tiempos en Racing. En 2018, cuando recién empezaba a hacerse un nombre en el fútbol argentino, explicaba su filosofía del puesto: sostenía que un buen arquero es el que se recompone rápido de los errores, que no se queda atrapado en una falla ni se deja llevar por la euforia de una gran atajada. Advertía sobre los riesgos de la confianza extrema y defendía la idea de pensar cada jugada como si fuera la última, manteniendo la mente despejada y reinventándose acción tras acción.
Ocho años después de aquellas reflexiones, Musso parece estar aplicando al máximo ese credo bajo los tres palos del Atlético de Madrid. Con actuaciones cada vez más sólidas, la reverencia de los hinchas y la mirada atenta de Scaloni, el arquero argentino se encuentra ante una oportunidad única: consolidarse en la élite europea y, al mismo tiempo, dar el salto definitivo hacia el Mundial que se aproxima.


