El FC Barcelona oficializó este lunes un movimiento clave en su cúpula directiva: Joan Laporta presentó su dimisión como presidente para poder presentarse a la reelección en los comicios previstos para el 15 de marzo. La decisión, comunicada por el propio club catalán, abre un periodo de transición en el que Rafael Yuste, hasta ahora vicepresidente primero, asumirá el control de la institución de forma interina.
Según informó la entidad azulgrana, la renuncia de Laporta se formalizó durante la reunión ordinaria de la Junta Directiva celebrada este lunes, instancia en la que también se hizo oficial la convocatoria de elecciones. De esta manera, se da cumplimiento a los requisitos estatutarios que obligan al presidente a dejar el cargo si desea concurrir nuevamente como candidato.
Con la dimisión de Laporta, Yuste pasa a ser la máxima autoridad del club hasta el 1 de julio, fecha en la que el nuevo presidente electo tomará posesión. Durante estos 142 días, el dirigente catalán tendrá la responsabilidad de pilotar la gestión ordinaria del Barça en un contexto institucional y deportivo de alta exposición pública.
El nuevo presidente interino no llega solo a esta etapa. Lo acompañarán Josep Cubells como vicepresidente y secretario; Alfons Castro como tesorero; y Josep Ignasi Macià, Àngel Riudalbas, Joan Solé y Sisco Pujol como directivos. En paralelo, los otros nueve integrantes de la Junta, junto al propio Laporta, presentaron también su dimisión, reconfigurando por completo el mapa de poder interno del club.
Rafael Yuste es algo más que un relevo circunstancial. Socio número 9.977 del Barcelona, educado, discreto y de trato cercano, se ha consolidado en las últimas décadas como uno de los colaboradores más fieles de Laporta. Su relación se remonta a los años de escuela en Los Maristas, donde se forjó una amistad que luego se trasladaría al terreno empresarial y, finalmente, a la dirigencia azulgrana.
En la actual legislatura, Yuste estuvo al frente del área deportiva, un rol que ya había ejercido entre 2008 y 2010, en el tramo final del primer mandato de Laporta. Si bien no formó parte de la comisión directiva que ganó las elecciones de 2003, se incorporó al proyecto en 2005, tras la renuncia de Sandro Rosell, Josep Maria Bartomeu y otros tres directivos, en la que fue la primera gran crisis institucional de aquella etapa.
Su nombre reapareció con fuerza en 2015, cuando integró el equipo de campaña del intento fallido de Laporta por regresar a la presidencia, proceso que acabó con una holgada victoria de Bartomeu. Aun así, Yuste se mantuvo junto al abogado catalán y volvió a acompañarlo en las elecciones de 2021, en las que la candidatura liderada por Laporta se impuso con claridad a la de Víctor Font.
Desde ese triunfo, Yuste se convirtió en uno de los pilares del proyecto, pero su permanencia en la vicepresidencia deportiva se vio cuestionada tras la destitución de Xavi Hernández como entrenador al final de la temporada 2023-24. El empresario barcelonés, amigo personal del exmediocampista, había defendido la continuidad de Xavi, una postura que lo dejó debilitado internamente. En ese contexto, llegó a estudiar una propuesta para convertirse en director general del Al-Nassr, el club saudí en el que milita Cristiano Ronaldo.
La conexión entre Yuste y Laporta no se limita al Camp Nou. El nuevo presidente interino es socio fundador de AQIPA Iberia, filial de la compañía austríaca AQIPA GMBH dedicada a la electrónica de consumo, y se desempeña también como consultor en comercio internacional. Ambos compartieron proyectos empresariales, entre ellos uno vinculado al desaparecido Reus Deportiu a través de la sociedad Core Store SL, en la que también participaban el exdirector general del Barça Joan Oliver y el exvicepresidente económico Xavier Sala i Martín. Esta firma está actualmente bajo la lupa de la Agencia Tributaria y de un juzgado de instrucción de Barcelona por una presunta estafa.
Lejos de los despachos, Yuste mantiene un fuerte arraigo con su barrio de origen, Fort Pienc. Es habitual verlo entrenar en el gimnasio de la Estación del Norte, a menudo con ropa del club que ahora dirigirá, aunque sea de forma provisional. Para este socio de larga trayectoria, la etapa que comienza supone el mayor desafío de su carrera dirigencial: encabezar, durante casi cinco meses, el club que considera el de su vida mientras el barcelonismo se prepara para elegir a su próximo presidente.


