El coordinador de Radio Nacional Tucumán, Enzo Ferreira, quedó en el centro de la polémica tras haber calificado a Mercedes Sosa con términos despectivos en redes sociales. Después de varios días de críticas y pedidos de renuncia, el funcionario de La Libertad Avanza ofreció disculpas públicas, aunque evitó retractarse de la carga ideológica de sus dichos y remarcó que no modificará su postura política.
Las declaraciones que lo pusieron bajo fuego cruzado datan del 8 de febrero, cuando, al comentar el show de Bad Bunny en el último Super Bowl, Ferreira incluyó a la cantante tucumana en un mensaje en el que aseguró que, en algunos casos, lograba separar el talento artístico de la ideología política. En ese contexto, se refirió de manera ofensiva a Sosa y mencionó también al Indio Solari. Poco después, compartió otro mensaje aún más agresivo contra la artista, al que sumó la aclaración de que, según él, sólo estaba realizando una descripción “física e ideológica”.
Si bien esos posteos habían pasado inicialmente casi desapercibidos, en los últimos días se viralizaron y generaron un amplio rechazo. La familia de Mercedes Sosa exigió la renuncia de Ferreira, y el Ente Cultural de Tucumán se sumó al repudio, subrayando la contradicción entre los agravios y el rol institucional del coordinador de una radio pública que debería promover y resguardar la producción cultural.
Ante el crecimiento del escándalo, Ferreira salió a dar explicaciones en una emisora local. Allí reconoció que, por su función, sus palabras en redes sociales adquieren otra dimensión y admitió que actuó con “irresponsabilidad”. Señaló que la dinámica de X (ex Twitter) lo llevó a usar un lenguaje propio de esa plataforma, que, según su visión, no siempre se condice con los estándares que se esperan de un funcionario público.
En su descargo radial, el joven dirigente libertario sostuvo que comprende que sus expresiones ofendieron a la familia, a los seguidores de la cantante y a los oyentes de la radio. Aseguró que nunca cuestionó el talento de Mercedes Sosa ni su relevancia para la cultura tucumana, y calificó como “imprudente” la referencia a su aspecto físico, especialmente tratándose de una figura ya fallecida. Sin embargo, dejó claro que no reniega de su mirada política y que su desacuerdo con la ideología que atribuye a la artista sigue intacto.
Estas declaraciones se suman a un primer pedido de disculpas que Ferreira había difundido a través de un comunicado en sus redes sociales, cuando la controversia empezaba a tomar vuelo. En ese texto, dijo ofrecer “sinceras disculpas” a la familia y allegados de Sosa, aunque insistió en que parte de lo escrito fue, a su entender, simplemente “descriptivo”. Afirmó que no debería considerarse un insulto definir ideológicamente a una persona y recordó que la cantante fue militante del Partido Comunista, al que responsabilizó por millones de muertes y por sumir a distintos países en la pobreza y la violencia política.
Lejos de limitarse a un acto de contrición, el comunicado derivó en una ofensiva política. Ferreira sugirió que la reaparición de sus viejos tuits no fue casual, sino una maniobra impulsada desde el Gobierno de Tucumán para desviar la atención de presuntas irregularidades que él habría señalado. En esa línea, acusó a las autoridades provinciales de intentar correr el foco de los problemas de gestión.
La confrontación escaló cuando el gobernador tucumano, Osvaldo Jaldo, pidió públicamente la renuncia del coordinador de Radio Nacional Tucumán. Ferreira respondió desde X, donde admitió nuevamente que se había equivocado en la forma, pero sostuvo que un mensaje en redes sociales no puede ser considerado más dañino que la administración peronista que, según él, encabezan Jaldo y el dirigente Darío Monteros.
La controversia dejó al descubierto el choque entre la libertad de expresión de un funcionario y las responsabilidades que conlleva un cargo en un medio público. Mientras la familia de Mercedes Sosa y organismos culturales reclaman su salida, Ferreira intenta sostenerse en el puesto combinando disculpas por la ofensa personal con una defensa cerrada de sus convicciones ideológicas y una contraofensiva política contra el oficialismo tucumano.


