El miércoles 3 de septiembre quedará grabado en la memoria de los amantes del punk rock en Argentina. Green Day, la icónica banda californiana, regresó a Buenos Aires para ofrecer un show electrizante en el Estadio de Huracán, en el corazón de Parque Patricios, en el marco de su «The Saviors Tour». Más de 48 mil personas colmaron el Palacio Ducó, confirmando que la pasión por el punk sigue tan viva como hace décadas.
Desde temprano, el barrio respiraba rock: colectivos y vans invadían las calles, las plazas y parques cercanos se llenaban de fans, y los puestos de comida y bebida hacían su agosto. Todo estaba preparado para una noche inolvidable, y la organización respondió con accesos fluidos y personal atento en cada acceso.
El telón lo abrieron los locales de 2 Minutos, que encendieron al público con sus clásicos «Piñas van, piñas vienen» y «Ya no sos igual», logrando que buena parte del estadio vibrara desde temprano. Luego, los británicos Bad Nerves aportaron su cuota de energía antes de su show propio en la ciudad.
Cerca de las 21, la expectativa creció al máximo: las luces se apagaron, apareció sobre el escenario un personaje disfrazado de conejo para animar a la multitud, y la intro de «Bohemian Rhapsody» de Queen anticipó la salida de Green Day. El trío, acompañado por dos guitarristas y un tecladista, irrumpió con todo sobre las tablas para casi dos horas de pura potencia y emoción.
La lista de 24 temas recorrió prácticamente toda la discografía de la banda, que ya suma 14 álbumes. No faltaron clásicos como «American Idiot» (con su carga crítica que, originalmente dirigida a George W. Bush, ahora apunta a Donald Trump), «Boulevard of Broken Dreams» (ganadora del Grammy) ni «Welcome to Paradise». También sonaron «Dilemma», «21 Guns» (famosa por formar parte de la banda sonora de «Transformers: la venganza de los caídos»), «When I Come Around» y el potente cierre con «Jesus of Suburbia», «Bobby Sox» (su más reciente lanzamiento) y el mítico «Good Riddance».
Billie Joe Armstrong, líder y voz del grupo, fue el alma del show: arengó, paseó por las pasarelas, invitó a una fanática a cantar «Know Your Enemy» (quien no pudo contener las lágrimas) y hasta levantó una bandera con la imagen de Lionel Messi, bromeando con el público argentino. La puesta en escena fue deslumbrante, con juegos de luces, pantallas que combinaban lo retro y lo moderno, y la batería en lo alto, iluminada y rodeada de lanzallamas.
La noche tuvo también sus momentos emotivos, como el homenaje a Ozzy Osbourne interpretando «Iron Man» y el instante en que un enorme globo blanco con la frase «Bad Year» flotó sobre el público, justo antes de «Wake Me Up When September Ends», con el estadio iluminado por miles de celulares.
Green Day, que ya había visitado Buenos Aires en 1998, 2022 y en otras tres ocasiones, volvió a demostrar su enorme poder de convocatoria. Armstrong agradeció varias veces a los asistentes y elogió a la audiencia local como «el público que más grita en el mundo», retribuyendo el cariño con besos y gestos de agradecimiento antes de la despedida, coronada por fuegos artificiales que iluminaron el barrio entero.
Así, el trío californiano ratificó por qué es uno de los máximos referentes del punk moderno, capaz de renovar el género sin perder su espíritu contestatario ni su conexión con sus seguidores. La multitud se retiró con una sonrisa imborrable, tras una noche donde la música, la rebeldía y la alegría fueron protagonistas indiscutidos.


