La última sesión especial de la Cámara de Diputados no solo puso de relieve la derrota del Gobierno ante el rechazo de dos vetos presidenciales, sino que también encendió aún más el enfrentamiento entre Lorena Villaverde y Martín Soria, ambos aspirantes al Senado nacional por Río Negro. La contienda política, marcada por duros señalamientos personales y acusaciones judiciales, se da en el marco de una campaña electoral que estrena la Boleta Única de Papel (BUP) en la provincia.
Un enfrentamiento que no cesa
El conflicto entre Villaverde, representante de La Libertad Avanza (LLA), y Soria, de Fuerza Patria, viene escalando desde hace meses. Inicialmente, sus disputas giraron en torno a la gestión de los incendios en la Patagonia, pero rápidamente derivaron en denuncias penales y agravios personales. Soria, ex ministro de Justicia y actual diputado nacional, acusó a Villaverde de estar implicada en causas penales por estafas en Las Grutas y la vinculó al narcotráfico, recordando que el ex marido de la diputada se encuentra detenido por delitos relacionados con drogas. Durante un debate en el recinto, Soria no dudó en llamarla «narcodiputada», mientras mostraba recortes periodísticos de supuestas denuncias en su contra.
Villaverde, por su parte, respondió con dureza y calificó a Soria como su «acosador personal». Aseguró que el peronista ha construido su carrera política «sobre mentiras, denuncias falsas, violencia verbal y física, y ataques mediáticos». Para reafirmar su postura, exhibió ante la Cámara un certificado que acredita que no posee antecedentes penales y defendió la limpieza de su conciencia y sus manos.
La muerte de Carlos Soria, eje de nuevas denuncias
El enfrentamiento alcanzó un nuevo nivel cuando Villaverde acusó a Soria y su familia de haberse beneficiado políticamente y económicamente tras el asesinato de Carlos Soria, ex gobernador de Río Negro y padre del actual diputado. Susana Freydoz, esposa del mandatario y madre de Martín Soria, fue condenada por ese crimen en 2012. Según la libertaria, Soria y sus hermanos habrían recurrido a la aseguradora provincial Horizonte a solo cinco días de la muerte de Carlos Soria para cobrar un seguro de vida por 300 mil dólares, presuntamente falsificando la firma del ex gobernador. «Hasta con la muerte de su padre hicieron caja política», disparó Villaverde, sumando a su denuncia otra acusación sobre un supuesto «robo» del 10% de los sueldos de funcionarios municipales durante la gestión de Soria como intendente de General Roca, prácticas que, según ella, incluían la entrega en mano de dinero en efectivo.
El cruce no es nuevo: ambos protagonizaron en el pasado otras discusiones en el Congreso, generalmente sobre cuestiones similares. Sin embargo, el tono y el contenido de las acusaciones parecen haber alcanzado esta vez su punto más áspero en plena campaña electoral.
Un escenario electoral cargado
Río Negro es una de las ocho provincias donde el 26 de octubre se elegirán tres senadores nacionales, en una pulseada que tiene a Villaverde y Soria como protagonistas principales de sus respectivos espacios. Los dos poseen mandato como diputados hasta 2027, pero encabezan las listas para el Senado. Además, deberán enfrentar en las urnas al partido provincial Juntos Somos Río Negro, que impulsa la candidatura de Facundo López, mano derecha del gobernador Alberto Weretilneck.
La campaña, marcada por el uso de la Boleta Única de Papel, se desarrolla en un clima de alta confrontación, donde las denuncias personales y los señalamientos judiciales parecen haber desplazado el debate programático. Las próximas semanas serán decisivas para ver cómo impactan estas acusaciones cruzadas en la voluntad del electorado rionegrino y en la definición de las bancas que se ponen en juego tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados.


