En apenas unos días desde su estreno el 1° de enero, El tiempo de las moscas se convirtió en el nuevo fenómeno de Netflix en Argentina. La miniserie de seis episodios trepó al primer puesto del ranking de lo más visto en la plataforma, por encima de tanques globales como Stranger Things, y lo hizo con una propuesta que combina crimen, humor negro, crítica social y una fuerte impronta femenina.
La historia está basada en la novela homónima de Claudia Piñeiro y funciona como continuación de Tuya, otro de sus libros. Las tramas de ambas obras se cruzan y tienen como eje a sus protagonistas mujeres, que vuelven a aparecer ahora en versión audiovisual bajo la dirección de Ana Katz y Benjamín Naishtat.
El centro del relato lo ocupan Inés y Mariana, apodada “La Manca”, dos mujeres que se conocieron en la cárcel y que, tras cumplir su condena, intentan empezar de nuevo. Su plan para reinsertarse en la sociedad es montar una pequeña empresa de fumigación, un trabajo que les permite mantenerse a flote mientras lidian con los prejuicios y las dificultades de reconstruir una vida después de haber pasado por prisión.
Ese frágil equilibrio se rompe cuando reciben un encargo que promete ser una oportunidad económica, pero que rápidamente despierta sospechas. La intuición de las protagonistas les indica que algo no cierra y, casi sin quererlo, terminan convertidas en investigadoras improvisadas, obligadas a desentrañar qué hay detrás de ese pedido. A partir de allí, la serie las sumerge en una trama criminal con peligros, engaños y giros inesperados, donde el suspenso convive con momentos de comedia y comentarios sobre la realidad social.
Claudia Piñeiro definió alguna vez esta historia como una suerte de road movie de dos mujeres en clave conurbano, emparentándola en espíritu con la clásica Thelma & Louise, pero trasladada al paisaje urbano y popular del Gran Buenos Aires. Esa mirada se traduce en pantalla en una exploración de la amistad, la libertad, la culpa y la resiliencia femenina, con personajes que buscan afirmarse en un entorno que no siempre les ofrece segundas oportunidades.
El elenco está encabezado por Nancy Dupláa y Carla Peterson, que encarnan a las amigas protagonistas, y por Valeria Lois en un rol clave dentro de la historia. Las acompañan Osqui Guzmán y Carlos Belloso, junto a participaciones de María Marull, Lola Berthet, María Rosa Fugazot, Ginette Reynal y Rudy Chernicoff. La propia Piñeiro también se reserva un breve cameo, reforzando el puente entre el universo literario y su adaptación televisiva.
Uno de los rasgos distintivos de El tiempo de las moscas es su banda sonora, que se apoya con decisión en el rock y el pop argentino. A lo largo de los seis capítulos suenan clásicos y canciones muy reconocibles de Soda Stereo, Babasónicos, Las Pelotas, Vicentico, Celeste Carballo y La Delio Valdez, entre otros nombres emblemáticos. Pese a ese atractivo musical, todavía no existe en Spotify una lista oficial que reúna todos los temas de la serie, un vacío que muchos espectadores ya empezaron a notar.
La música original fue compuesta mayoritariamente por Christian Basso, fundador de La Portuaria y Sexteto Irreal. Además de su trayectoria en esas bandas, Basso integró la formación de Charly García en 1986 y es autor de bandas sonoras de cine, entre ellas la de Secret Sunshine/Milyang, película que obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2007. Su trabajo en la miniserie aporta climas que alternan entre lo introspectivo, lo ominoso y lo lúdico, acompañando los cambios de tono del guion.
En uno de los episodios, la banda sonora corre por cuenta de Leo Sujatovich, histórico integrante de Spinetta Jade en los años ’80, prestigioso arreglador y compositor para cine, y padre de Mateo Sujatovich, líder de Conociendo Rusia. Su participación suma otra capa de tradición musical argentina al proyecto.
Entre las canciones destacadas que aparecen a lo largo de la trama figuran “Inocente” de La Delio Valdez, “Un día punk” de Juana Molina, “Más de lo que te imaginas” de The Sacados, “Cuando te vi” de Vicentico, “La izquierda de la noche” de Babasónicos, “Personalmente” de Las Pelotas, “Prófugos” de Soda Stereo y “Querido Coronel Pringles” de Celeste Carballo. También se escuchan piezas que forman parte del cancionero popular como “Canción del jardinero”, de María Elena Walsh, y “Fumemos un cigarrillo”, de Piero.
Con una combinación de thriller criminal, humor ácido, comentario social y una selección musical que recorre varias décadas de la escena local, El tiempo de las moscas se posiciona como uno de los primeros grandes éxitos argentinos del año en Netflix. Su recepción inicial sugiere que el universo creado por Piñeiro encontró en la pantalla una nueva vía para conectar con el público, apoyado en actuaciones sólidas y en una mirada singular sobre dos mujeres que intentan reescribir su destino.


