El cierre de 2025 dejó una marca contundente en las cuentas públicas nacionales. De acuerdo con el informe difundido por el Ministerio de Economía, el Sector Público Nacional (SPN) registró en diciembre un déficit primario de $2,87 billones, en un mes históricamente presionado por mayores obligaciones de pago, como aguinaldos y jubilaciones actualizadas por inflación.
El resultado financiero, que incluye el pago de intereses de la deuda, fue aún más abultado: el quebranto trepó a $3,29 billones. El propio Palacio de Hacienda reconoció que el desbalance era esperable por el patrón estacional de expansión del gasto en el último tramo del año.
Ingresos: suba generalizada, pero condicionada por cambios impositivos
Según los datos oficiales, los ingresos totales del SPN alcanzaron en diciembre los $12 billones, lo que implica un incremento interanual del 22,3%. Dentro de ese total, los recursos tributarios mostraron una mejora del 24,8%, impulsada por varios tributos clave.
Entre los impuestos que más traccionaron la recaudación se destacaron el gravamen a los Débitos y Créditos bancarios y los Derechos de Importación, ambos con un salto del 43,3% frente al mismo mes del año anterior. También se verificaron aumentos importantes en los Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social, que avanzaron 31,1%, y en el Impuesto a las Ganancias, con una variación positiva del 28,4%. El IVA neto de reintegros, otro de los pilares de la recaudación, mostró una suba del 26% interanual.
Sin embargo, Economía advirtió que la comparación de los recursos tributarios con respecto a diciembre del año previo se encuentra distorsionada por modificaciones en el esquema impositivo. En su reporte, la cartera señaló que la variación interanual “se ve afectada por la vigencia de impuestos que fueron reducidos a lo largo de 2025”, lo que limita la lectura lineal del crecimiento de la recaudación.
Gasto primario: fuerte peso de las prestaciones sociales
Del lado del gasto, el informe oficial precisó que las erogaciones primarias del Sector Público Nacional llegaron en diciembre a $14,9 billones, con un incremento del 33,8% en términos interanuales, por encima del ritmo de los ingresos.
El principal componente del gasto fueron las prestaciones sociales, que sumaron $10 billones y mostraron un aumento del 39,4%. En este rubro se incluyen jubilaciones, pensiones y otros programas de asistencia, que en diciembre se vieron impulsados por los ajustes ligados a la inflación y por el impacto del pago del medio aguinaldo.
Las remuneraciones al personal del Estado representaron otro de los capítulos relevantes del gasto. En el último mes del año totalizaron $1,8 billones, con una variación interanual del 14,2%, muy por debajo del incremento observado en las prestaciones sociales.
Las transferencias corrientes, que abarcan giros a provincias, municipios, empresas y otros organismos, alcanzaron los $4,22 billones, lo que implicó un crecimiento del 29,7% respecto de diciembre del año anterior. Este ítem suele ser clave para el financiamiento de gastos operativos y programas específicos en distintos niveles de gobierno.
Subsidios económicos: alza moderada, con transporte por encima de energía
Dentro del gasto primario, los subsidios económicos sumaron $957.213 millones en diciembre, con un incremento del 13,4% interanual, muy por debajo del aumento de las prestaciones sociales. Este rubro incluye las transferencias destinadas a sostener tarifas y costos en sectores clave como energía y transporte.
En el detalle, los subsidios energéticos registraron una suba del 12,1% frente al mismo mes del año previo, mientras que los destinados al transporte avanzaron un 19,7%. La dinámica de estos dos segmentos es seguida de cerca por su impacto en las tarifas que pagan los usuarios y en la estructura de costos de la economía.
Un diciembre marcado por la estacionalidad y el desafío del equilibrio
El comportamiento de las cuentas públicas en diciembre estuvo atravesado por factores estacionales que año tras año presionan al gasto. El pago del medio aguinaldo en el sector público y privado, junto con el ajuste por inflación de jubilaciones y otras prestaciones, elevó la masa de recursos que el Estado debió destinar a sostener ingresos de trabajadores y beneficiarios del sistema previsional.
Si bien la recaudación mostró avances en la mayoría de los tributos, el ritmo de aumento del gasto primario, y en particular de las prestaciones sociales, terminó ampliando el rojo fiscal. El resultado fue un déficit primario de $2,87 billones y un desequilibrio financiero de $3,29 billones, que reflejan la magnitud del desafío que enfrenta el Gobierno para encaminar las cuentas públicas sin desatender los compromisos sociales y previsionales.


