El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advirtió que las trabas estructurales de América del Sur, y de Argentina en particular, limitaron el potencial de crecimiento de las exportaciones en 2025, aun cuando las ventas externas mostraron una mejora respecto de 2024. En un informe difundido esta semana, el organismo remarcó que, sin una agenda de reformas profundas, la región corre el riesgo de desaprovechar el comercio internacional como motor de expansión económica en un escenario global cada vez más complejo.
Según el BID, los países sudamericanos arrastran un déficit significativo en materia de logística, infraestructura y eficiencia en los procesos de despacho. Estos factores se traducen en mayores costos para comerciar con el mundo y restan competitividad frente a otras economías. La institución llamó a encarar obras e inversiones que modernicen rutas, puertos, almacenes y sistemas aduaneros, con el objetivo de acortar tiempos y abaratar el movimiento de mercancías.
El informe subraya que la región debe “impulsar reformas estructurales y canalizar inversiones” que eleven la productividad general de la economía y, en particular, eliminen trabas al comercio exterior y a la inversión privada. Desde la perspectiva del BID, solo así el intercambio internacional podrá seguir ocupando un lugar central en el crecimiento de América Latina en los próximos años.
El contexto mundial, advierte el organismo, no juega a favor. Se proyecta una desaceleración del crecimiento económico global real, asociada a menores niveles de inversión y consumo. Entre las causas, el banco menciona el aumento de la incertidumbre por las disputas comerciales entre grandes potencias, el avance del proteccionismo y una mayor fragmentación política y económica. En este marco, el desempeño exportador de la región dependerá menos de “vientos de cola” externos y más de decisiones internas que mejoren productividad, competitividad e inserción internacional.
Para Argentina, el diagnóstico es claro: la continuidad del repunte exportador estará atada a la capacidad del país para sostener reglas de juego previsibles, reducir costos y facilitar el acceso a los mercados. Aunque en 2025 las ventas al exterior aumentaron, el BID sostiene que la posibilidad de capitalizar plenamente ese avance quedó condicionada por la inestabilidad normativa, los altos costos asociados al comercio y las dificultades para financiar operaciones.
El documento enfatiza que las restricciones financieras siguen siendo un obstáculo central para la región, con mayor impacto en economías con mercados de capitales poco profundos y elevados riesgos macroeconómicos, como la argentina. La falta de crédito accesible encarece la operatoria, limita proyectos de inversión y reduce la capacidad de las empresas para expandir su oferta exportable o diversificar productos.
A pesar de estas limitaciones, las cifras del comercio exterior argentino mostraron un avance en 2025. Las exportaciones anuales crecieron 9,3% y alcanzaron alrededor de u$s87.077 millones. El principal impulso provino de los productos primarios, en especial de la soja, que aportó un incremento de u$s2.906 millones en el ingreso de divisas.
Otros rubros que contribuyeron al aumento fueron el petróleo, con un alza de u$s1.236 millones; el oro, que sumó u$s939 millones adicionales; y las carnes, con un incremento de u$s904 millones. Para los analistas, este desempeño marca una recuperación luego de años de estancamiento exportador. Sin embargo, también revela una estructura fuertemente apoyada en bienes de bajo nivel de procesamiento.
El perfil de ventas al exterior, dominado por materias primas y productos con escasa agregación de valor, plantea desafíos adicionales. Por un lado, expone al país a la volatilidad de los precios internacionales de los commodities. Por otro, limita las oportunidades de generar empleos calificados y encadenamientos productivos más complejos, que podrían potenciar el desarrollo industrial y tecnológico.
En este sentido, el BID insiste en la necesidad de políticas que no solo mejoren la infraestructura y la logística, sino que también favorezcan la innovación, la diversificación de la oferta exportable y el acceso a financiamiento de largo plazo. La combinación de estos factores, sostiene el organismo, será determinante para que Argentina y el resto de la región puedan sostener y ampliar su presencia en los mercados globales en un escenario internacional menos benigno.


