La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner continúa internada en el Sanatorio Otamendi luego de haber sido sometida a una cirugía de urgencia por un cuadro de apendicitis aguda con peritonitis localizada. Un nuevo parte médico difundido por la institución informó que la dirigente evoluciona dentro de los parámetros considerados normales para este tipo de afección.
El comunicado, firmado por la directora médica del sanatorio, Marisa Lanfranconi, señala que la paciente permanece afebril, con tratamiento antibiótico endovenoso y con el drenaje peritoneal aún colocado. Según el informe, Cristina Kirchner seguirá internada hasta completar el esquema terapéutico previsto por el equipo profesional.
La intervención se realizó el sábado por la noche, luego de que se decidiera su traslado de urgencia desde su domicilio de la calle San José 1111, en el barrio porteño de Constitución, donde cumple la condena a seis años de prisión dictada en la causa Vialidad. La operación concluyó poco después de las 21.30, de acuerdo con lo informado por el sanatorio.
El Otamendi, ubicado en Azcuénaga al 800, en el barrio de Recoleta, se convirtió desde entonces en un punto de encuentro para militantes que se acercan a expresar su apoyo a la expresidenta. Desde las primeras horas posteriores a la confirmación de la cirugía, grupos provenientes de distintos puntos de la provincia de Buenos Aires se concentraron en la puerta del centro de salud con banderas, carteles y mensajes de respaldo a la titular del Partido Justicialista.
Ese acompañamiento se mantuvo en los días posteriores, con una presencia constante de simpatizantes que se relevan frente al edificio para hacer llegar su respaldo político y personal a la dirigente, mientras se aguardan nuevos partes médicos sobre su evolución posoperatoria.
La internación de Cristina Kirchner también impactó en su agenda judicial. Por primera vez se ausentó de una audiencia del juicio por la causa Cuadernos, que se desarrolla de manera virtual. Hasta ahora, la expresidenta venía conectándose sistemáticamente desde su domicilio de Constitución, acompañada por su abogado defensor, Carlos Beraldi.
La reciente operación de apendicitis se suma a otros antecedentes quirúrgicos relevantes en la historia clínica de la exmandataria. Es la cuarta intervención que se le practica y la tercera que se lleva a cabo en el Sanatorio Otamendi, donde se concentra buena parte de su seguimiento médico.
La última cirugía había tenido lugar hace cuatro años, cuando, en su rol de vicepresidenta, se sometió en el mismo sanatorio a una histerectomía completa. Aquella intervención, realizada por vía laparoscópica, fue descripta oficialmente como un procedimiento ginecológico programado, de unas dos horas de duración, aunque en ese momento no se detallaron públicamente las causas clínicas que la motivaron.
Un antecedente más distante pero de alta complejidad se registró el 8 de octubre de 2013, cuando Cristina Kirchner, entonces presidenta, fue operada por un hematoma subdural. Previamente había sido monitoreada en la Quinta de Olivos tras manifestar un hormigueo en el brazo izquierdo. Estudios posteriores detectaron un coágulo entre el cerebro y el cráneo, atribuido a un golpe sufrido dos meses antes.
En esa oportunidad, la cirugía se realizó en la Fundación Favaloro, en el Instituto de Neurociencias (INCC). El procedimiento estuvo a cargo de Cristian Fuster, jefe de Neurocirugía de esa entidad, y contó con la participación del neurólogo Facundo Manes en una interconsulta que contribuyó a definir la estrategia de tratamiento.
Un año antes, la entonces jefa de Estado había pasado por otra operación de alto impacto público: fue intervenida por un diagnóstico inicial de carcinoma papilar de tiroides. Durante la cirugía, que se extendió por alrededor de tres horas y media en el Hospital Universitario Austral, en Pilar, se le extirpó la glándula tiroides. Con el análisis anatomopatológico posterior, el cuadro se reclasificó como adenomas foliculares, lo que finalmente se consideró un falso positivo respecto del cáncer que se había comunicado en un principio. El posoperatorio se prolongó durante 72 horas de internación.
En el caso actual, el foco del equipo médico del Otamendi está puesto en controlar la infección derivada de la apendicitis con peritonitis localizada y en monitorear la respuesta al tratamiento antibiótico. Hasta el momento, el sanatorio informó que la evolución se mantiene dentro de lo esperado para este tipo de cirugía, sin complicaciones reportadas en los partes oficiales.
Mientras tanto, en la vereda del centro de salud se sostiene el despliegue de apoyo político a la expresidenta, en un escenario que combina la atención a su estado de salud con el seguimiento de las causas judiciales en las que continúa involucrada.


