A días de que el INDEC difunda el dato oficial de inflación de marzo, previsto para el 14 de abril, las principales consultoras privadas ya empiezan a trazar el escenario de precios para abril. El foco está puesto en el impacto del salto del petróleo internacional y de los combustibles, en un contexto en el que el Gobierno intenta sostener anclas cambiarias y monetarias para evitar una nueva aceleración inflacionaria.
Durante marzo, el crudo Brent superó en varias oportunidades los u$s100 por barril y llegó a rozar los u$s119 en operaciones intradiarias. De acuerdo con cálculos de Facimex Valores, entre el 27 de febrero y el 8 de abril el Brent acumuló un avance superior al 60% si se toman los precios máximos diarios hasta el 7 de abril. En el mercado local, ese shock se tradujo en un aumento de 21,2% en el precio de la nafta, aunque el Gobierno decidió amortiguar el traslado a los surtidores.
En ese marco, el presidente de YPF, Horacio Marín, adelantó que la petrolera no aplicará nuevas subas ligadas al precio del crudo durante al menos 45 días. Al mismo tiempo, el Poder Ejecutivo postergó hasta mayo la actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL), que representa cerca del 15,8% del valor final que paga el consumidor. Estas decisiones apuntan a contener el impacto inmediato sobre el índice de precios, en un contexto internacional todavía inestable pese a la tregua de dos semanas alcanzada entre Estados Unidos e Irán en torno al estrecho de Ormuz.
Aun con ese freno parcial, la dinámica alcista no se detuvo del todo. Facimex registró que la nafta súper de YPF volvió a incrementarse 1,5% en la primera semana de abril, lo que suma presión sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC). La sociedad de bolsa estima que el efecto directo del aumento de los combustibles sobre la inflación se ubicaría entre 0,3 y 0,4 puntos porcentuales tanto en marzo como en abril. Sin embargo, advierte que el impacto indirecto podría ser mayor, vía mayores costos de transporte y de actividades que utilizan combustibles como insumo relevante.
La forma en que se mide el IPC hace que el fuerte salto de la nafta súper en el Gran Buenos Aires se reparta entre dos meses. Según los cálculos de Facimex, el incremento promedio de ese combustible aportaría una suba del 9,7% en el componente de marzo y del 11,8% en abril, por arrastre estadístico. Si estos movimientos fueran representativos del resto del país, la incidencia directa sobre el IPC general rondaría los 0,31 puntos porcentuales en marzo y los 0,37 puntos en abril. A ello se suma el gasoil, que muestra una trayectoria similar y tiene un peso significativo en la estructura de costos de la economía.
Pese a estas presiones, las primeras proyecciones para abril apuntan a una moderación respecto de meses previos. La consultora EcoGo estima que la inflación general se ubicaría en torno al 2,3%, aunque aclara que se trata de un cálculo preliminar y sujeto a revisión. Dentro de ese número, el arrastre del aumento de combustibles se aproxima al 8%, con una contribución cercana a 0,34 puntos porcentuales al índice del mes.
Otros rubros también aportan lo suyo. EcoGo y otras firmas señalan una leve presión en indumentaria, asociada al cambio de temporada. Desde LCG indicaron a Ámbito que su proyección para abril ronda el 2,5%, “ligeramente por debajo de marzo, pero todavía con componentes inerciales relevantes”.
Las expectativas del mercado también reflejan una desaceleración, aunque desde niveles altos. Los breakevens de inflación se ubican en torno al 2,5% para abril, luego de haber estado más cerca del 3% en marzo. En la misma línea, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central prevé una inflación del 2,6% para abril y recién por debajo del 2% mensual a partir de agosto.
En este escenario, el Gobierno se apoya en dos anclas centrales para contener la dinámica de precios: un tipo de cambio oficial estable y una política monetaria restrictiva que limita la cantidad de pesos en circulación. Este esquema contribuye a reducir el riesgo de una escalada inflacionaria mayor, pero al costo de una actividad económica debilitada y concentrada en pocos sectores.
Aun así, persisten distorsiones en precios relativos que no terminaron de corregirse. Un ejemplo clave son los combustibles. De acuerdo con estimaciones de Adcap Grupo Financiero, las naftas se ubican aproximadamente un 20% por debajo de la paridad de importación. A esto se suma el congelamiento del ICL, que incide de manera directa en el valor de venta en estaciones de servicio y alimenta la percepción de que hay una corrección pendiente en los próximos meses.
La inercia inflacionaria también se sostiene por el lado de los servicios, tanto regulados como no regulados. El sector de telecomunicaciones ya anunció subas superiores al 3% para abril, mientras que las empresas de medicina prepaga ajustan sus cuotas en línea con la inflación del mes anterior. Estos incrementos, si bien esperados, siguen presionando sobre el nivel general de precios y condicionan la trayectoria de la inflación en abril y en el resto del año, con un piso que las consultoras ubican todavía cerca del 2% mensual.


