El desembarco del teniente general Carlos Presti al frente del Ministerio de Defensa, designado por el presidente Javier Milei, marca un punto de inflexión en la vida institucional argentina: por primera vez desde el retorno democrático un militar en actividad ocupará un cargo civil dentro del Gabinete nacional.
La decisión, en la que volvió a tener un papel central la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, reconfigura el vínculo entre el poder político y las Fuerzas Armadas en un contexto atravesado por reclamos salariales, urgencias presupuestarias y una agenda de reequipamiento que avanza a trompicones.
Un general en el Gabinete y un traspaso demorado
Presti no pasará a retiro: seguirá en servicio activo en el Ejército mientras conduce Defensa. Su asunción formal está prevista para el 15 de diciembre, luego de que el diputado mendocino Luis Petri, actual titular de la cartera, demorara la entrega del despacho.
Pese a ese compás de espera, el nuevo ministro ya incrementó su presencia en el edificio de Azopardo, donde se percibe un clima de calma entre los uniformados. En la cúpula militar se interpreta su llegada como garantía de continuidad y como oportunidad para destrabar reclamos internos, principalmente de carácter económico, y acelerar el demorado reequipamiento.
Presti y su esposa, Verónica Beltramino, se mostraron recientemente en la fiesta de fin de año de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (AmCham), donde compartieron espacio con varios ministros del Gobierno y escucharon el discurso del embajador de Donald Trump en el país, Peter Lamelas. Allí, el general fue consultado por interlocutores del mundo empresario y político sobre los próximos pasos tras el recambio en la cúpula de las Fuerzas Armadas.
Gesto a la Armada: un marino vuelve al Estado Mayor Conjunto
Una de las primeras señales de Presti fue hacia la Armada. El vicealmirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare fue designado jefe del Estado Mayor Conjunto, el órgano que coordina y planifica las operaciones militares y asesora al ministro de Defensa. Se prevé que sea ascendido a almirante.
La movida tiene alto valor simbólico: desde 1997, cuando el almirante Jorge Enrico ocupó el cargo durante el gobierno de Carlos Menem, ningún marino había conducido ese organismo. Dalle Nogare reemplazará al brigadier general Xavier Isaac, que pasará a retiro. Isaac, jefe de la Fuerza Aérea hasta fines de 2023, fue el principal impulsor de la compra de los cazas supersónicos F-16 a Dinamarca, de origen estadounidense, y quien se impuso en la interna frente a sectores que pugnaban por adquirir aviones de combate chinos.
La renovación de mandos no se agota allí. En el Ejército, el general Oscar Zarich fue nombrado nuevo jefe en reemplazo de Presti. En la Armada, el vicealmirante Juan Carlos Romay asumirá la conducción, lo que implicará el retiro de al menos tres altos oficiales, entre ellos el actual comandante en jefe, Carlos Allievi.
En paralelo, trascendió que el general de brigada Jorge Alberto Puebla, hoy director de Educación del Ejército, podría convertirse en viceministro de Defensa, aunque la designación no está confirmada. Sí se da por hecho que Guillermo Madero, actual subsecretario de Defensa y Protección Humanitaria, será el jefe de Gabinete del ministerio. Madero, civil y politólogo, se define en redes como “un soldado de la causa”.
Helicópteros, submarinos y la sombra del ARA San Juan
Más allá del impacto mediático por la llegada de los F-16 y el eco favorable en redes sociales, la agenda de reequipamiento acumula demoras. Esta semana, una delegación ítalo-argentina se reunió con Presti y altos mandos para reactivar un contrato firmado en noviembre de 2024 para la adquisición de cuatro helicópteros Leonardo AW109SP para la Armada, operación que originalmente contemplaba ocho unidades.
El acuerdo, por un total de 63 millones de dólares, ya cuenta con el esquema de financiamiento aprobado por el Ministerio de Economía, pero requiere la firma de un decreto presidencial para ponerse en marcha. La tramitación administrativa mantiene el proyecto en suspenso.
En paralelo, el grupo francés Naval Group reactivó su ofensiva comercial en el país con una oferta de entre dos y tres submarinos, en una disputa en la que también participan proveedores alemanes. Aunque Milei manifestó públicamente su intención de avanzar con la compra, fuentes especializadas señalan que la operación, valuada entre 3.000 y 5.000 millones de dólares, está mucho menos madura de lo que algunos mandos militares sostienen. Desde el hundimiento del ARA San Juan en 2017, con 44 tripulantes, la Argentina no cuenta con submarinos operativos.
Salarios en caída, IOSFA en crisis y un fondo bajo la lupa
Un informe del coordinador de Defensa de la Fundación Alem, Marcelo Seghini, traza un diagnóstico con luces y sombras. Destaca que entre 2024 y 2025 se registra un proceso de modernización con la incorporación de los F-16 y aviones P-3 Orion, la actualización de blindados TAM 2C-A2 y una activa participación en misiones de paz. También menciona la llegada prevista para 2025 de aeronaves Beechcraft TC-12B Hurón para la Armada y helicópteros Bell 407GXi para el Ejército.
Sin embargo, Seghini subraya que “la dignidad” de las Fuerzas Armadas depende, antes que nada, de mejorar los salarios, recomponer el Servicio de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) y aumentar el presupuesto para funcionamiento y adiestramiento. La crisis de IOSFA aparece como el problema más grave que deberá enfrentar la gestión de Presti, en un contexto de fuerte deterioro del poder adquisitivo de los militares, rubro que explica la mayor parte del gasto del sector.
El analista también cuestiona el uso del Fondo Nacional para la Defensa (FONDEF), creado durante el gobierno de Alberto Fernández para recuperar capacidades, modernizar sistemas de armas y apuntalar a la industria de defensa. Según Seghini, ni la administración anterior ni la actual fijaron criterios claros de asignación y ejecución, y en varias oportunidades los recursos se habrían utilizado para cubrir otros déficits. Advierte, además, que los cambios previstos en el proyecto de Presupuesto 2026 podrían vaciar de contenido al FONDEF y hacerle perder su razón de ser.
Con un militar en actividad al frente de Defensa, una estructura de mandos en plena reconfiguración y una lista extensa de urgencias materiales y sociales, el rumbo que tome Presti será clave para saber si el giro en la conducción se traduce en una verdadera política de Estado para el sector o queda reducido a un cambio de nombres en la cúpula castrense.


