El economista Carlos Melconian volvió a poner bajo la lupa la estrategia económica del gobierno de Javier Milei y advirtió que, en las condiciones actuales, la administración nacional no está en condiciones de encarar un plan de estabilización “muy serio” que lleve la inflación argentina a niveles de un dígito anual.
En declaraciones radiales recientes, el expresidente del Banco Nación sostuvo que la economía se encuentra en una suerte de meseta, con un ritmo de aumento de precios en torno al 2% mensual, y que el oficialismo ha decidido, de hecho, postergar el objetivo de una baja drástica de la inflación, pese a que públicamente continúa reivindicando esa meta.
Melconian recordó que ya semanas atrás había puesto en duda que Milei pudiera cumplir su promesa de registrar algún mes de 2026 con una inflación que comience con cero. Según el economista, insistir con ese tipo de anuncios, sin un programa sólido detrás, deteriora el capital político del Gobierno y erosiona la credibilidad sobre el rumbo económico, especialmente en un escenario de actividad deprimida y restricciones estructurales profundas.
“El programa económico todavía no está graduado, se arma día a día”, describió, al señalar que esa falta de consolidación impide encarar un proceso de estabilización robusto. A su juicio, existe una brecha entre la lectura pública y mediática, que celebra una supuesta “derrota” de la inflación, y la realidad de una economía que, según sus cálculos, apenas logró desinflar el ritmo de aumentos a un nivel que en términos anuales se ubicaría cerca del 20%.
Desde una perspectiva histórica, Melconian subrayó que los países que aspiraron a llevar la inflación a un dígito anual debieron aplicar programas de una contundencia y coherencia que hoy no observa en la Argentina. “No sé si la inflación sale de los dos dígitos anuales, aunque sea baja”, planteó, en referencia a la persistencia de registros mensuales por encima del 2%.
El economista también apuntó a los cambios en la política cambiaria. Recordó que en un primer momento se llegó a “fantasear” con un esquema de devaluaciones muy moderadas, del orden del 1% mensual, mientras los precios crecían más del doble. Con una inflación por encima del 2% y un tipo de cambio oficial que se movía a la mitad de ese ritmo, evaluó, la situación se volvía insostenible. Según su análisis, la respuesta oficial fue adaptar el techo o la banda cambiaria a la inflación pasada, es decir, indexar la referencia cambiaria al comportamiento reciente de los precios.
Ese giro, sostuvo, hace que en el mercado nadie espere hoy un dólar prácticamente inmóvil ni una pauta cambiaria en torno al 1% mensual. Para Melconian, este mecanismo confirma que el Gobierno, sin admitirlo abiertamente, dejó de lado en los hechos la búsqueda de una inflación de un dígito anual en el corto plazo.
Más allá de la dinámica de precios y del dólar, el economista se detuvo en la marcha de la actividad. Describió un escenario de estancamiento en la segunda mitad del año, con sectores clave como la industria, la construcción y el consumo “quedados”, y cuestionó que el programa oficial carezca de una hoja de ruta clara para la reactivación.
Melconian advirtió que el modelo vigente ajusta el mercado laboral vía un incremento de la informalidad, lo que se traduce en una merma del poder adquisitivo. En el plano macroeconómico, dijo no ver señales de recuperación del crédito ni un repunte consistente de la inversión. Remarcó que la tasa de inversión enfrenta dificultades, con predominio de capital local y escasa participación del ahorro externo, muy lejos de la idea de una “lluvia de inversiones” asociada a otros períodos.
En su evaluación, el problema central de la economía argentina no radica solo en la magnitud de las variables, sino en la calidad de los instrumentos y en la capacidad de volver a financiarse en los mercados. En esa línea, proyectó una futura puja entre las obligaciones con los organismos internacionales y los compromisos con acreedores privados en Wall Street. Ese potencial conflicto, señaló, todavía no se manifestó plenamente, pero será un punto crítico para el futuro económico del país.
Melconian fue especialmente crítico con las reiteradas promesas oficiales sobre un índice de precios que comenzaría con cero entre junio y agosto del año próximo. Afirmó que “no hay ningún anuncio del Gobierno que diga que la inflación va a dar cero coma y pico y que sea creíble” y recordó que es la tercera vez que se difunde una proyección de ese tipo. A modo de ejemplo de la pérdida de impulso económico, comparó el clima financiero del inicio de la gestión con la actualidad: al comienzo, relató, los bancos llamaban activamente a sus clientes para ofrecerles créditos; hoy, esa dinámica desapareció.
Para el ex titular del Banco Nación, el foco debería desplazarse de las promesas sobre la inflación futura hacia la recuperación del nivel de actividad y la construcción de un programa integral que ofrezca certidumbre y consistencia a mediano plazo.


