El ministro de Economía, Luis Caputo, salió a dar explicaciones públicas tras la renuncia de Marco Lavagna a la dirección del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en medio de la controversia por el cambio postergado en la metodología para medir la inflación. El funcionario buscó enviar una señal de calma a los mercados y cuestionó las versiones que circularon en los últimos días: “Se están diciendo muchas mentiras”, sostuvo en una entrevista televisiva.
Caputo aseguró que la salida de Lavagna se produjo sin conflictos personales ni políticos dentro del Gobierno. “Lavagna se fue en condiciones completamente amigables, tanto conmigo como con el Presidente”, afirmó, al tiempo que rechazó de plano que hubiera existido una manipulación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) o presiones para alterar los datos oficiales.
Según el ministro, la discusión que derivó en la renuncia del titular del organismo estadístico giró en torno al momento en que debía implementarse el nuevo esquema de medición. “Marco quería cambiar el índice y ya tenía una fecha”, explicó. Sin embargo, señaló que Javier Milei había fijado desde el inicio una directriz clara: el cambio metodológico debía concretarse una vez finalizado el proceso de desinflación.
En ese contexto, Caputo adelantó que la inflación de enero será similar a la de diciembre, y reiteró que el Gobierno confía en una trayectoria descendente de los precios. El ministro insistió en que no hubo injerencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) en la discusión sobre el IPC y negó que el organismo haya exigido la modificación de la fórmula.
El titular del Palacio de Hacienda también apuntó contra la oposición, a la que responsabilizó por el clima financiero de los últimos meses. Habló de “un ataque político fenomenal” que, según su diagnóstico, derivó en una dolarización del 50% del agregado monetario M2, con impacto directo sobre la actividad económica, el riesgo país y un nuevo salto en la inflación. De acuerdo con su relato, estos movimientos se aceleraron hacia noviembre, cuando Lavagna ya se había comprometido con la fecha para aplicar el nuevo índice.
Tras la salida del exdirector del INDEC, el Gobierno designó a Pedro Lines como reemplazante. Caputo destacó su perfil técnico y su trayectoria dentro del organismo. Lo describió como “intachable” y “un técnico brillante del INDEC, respetadísimo”, y remarcó que antes de aceptar el cargo, Lines consultó al directorio del instituto, que habría dado su aval a la designación.
La polémica se originó en torno al lanzamiento de una nueva metodología para medir el IPC, que debía comenzar a regir en los próximos días. El esquema estaba preparado y su publicación estaba prevista para el martes 10 de febrero, pero la renuncia de Lavagna llevó al Ejecutivo a frenar la implementación. Desde 2017, el índice de precios se construye con una canasta basada en la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGHo) 2004/05, que releva patrones de consumo de familias de todo el país.
El proyecto impulsado desde el INDEC se apoyaba en una ENGHo más reciente, realizada en 2018, para actualizar la estructura de la canasta. Sin embargo, Caputo cuestionó que ese relevamiento también haya quedado desfasado. Recordó que entre 2018 y la actualidad ocurrieron hechos significativos, como la pandemia de Covid-19, que alteraron los hábitos de consumo. A su criterio, las diferencias entre la realidad económica actual y la de 2018 son mayores que las que existían entre 2004 y ese año.
En esa línea, el ministro confirmó que el Gobierno avanzará en una nueva encuesta de hogares para recalcular el índice de inflación con datos más representativos de la situación actual. “Si la vamos a actualizar, lo lógico es terminar el proceso de desinflación con el mismo método de siempre y realizar una nueva encuesta de hogares donde sí se reflejen los cambios actuales”, argumentó. Consideró que esta hoja de ruta es “lo más razonable” y ratificó que es la que se llevará adelante.
Caputo explicó que la decisión oficial es mantener el IPC vigente hasta que la baja de la inflación esté consolidada. Días atrás ya había anticipado que el Gobierno no quería abrir espacio a interpretaciones sobre una posible manipulación de las estadísticas en pleno ajuste de precios. “Por ahora sigue como está. Como estamos muy confiados de que la inflación va a caer, no queremos dar lugar a especulaciones”, había señalado.
Con este giro, el Ejecutivo apuesta a sostener la actual metodología de medición mientras promete una nueva etapa estadística basada en una canasta de consumo actualizada, pero recién después de alcanzar el objetivo de desinflación. En el corto plazo, la atención se concentra en el dato de inflación de enero, que, según Caputo, repetirá niveles similares a los de diciembre y será clave para medir el impacto de las últimas medidas económicas.


