La salida formal de Patricia Bullrich del Ministerio de Seguridad no implicó su retiro de la escena. Durante la jura de su reemplazante, Alejandra Monteoliva, en el Salón Blanco de la Casa Rosada, la ahora jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza se mantuvo a pocos pasos del Presidente Javier Milei y de la flamante ministra, con abrazos y gestos que dejaron en claro que seguirá siendo una figura influyente en la cartera y en la mesa política del Gobierno.
Un día antes de la ceremonia, Bullrich había dejado un mensaje contundente en redes sociales, reivindicando el rumbo de su gestión y prometiendo continuidad en la línea de mano dura contra el delito. Ese clima de traspaso sin ruptura se escenificó en la jura de Monteoliva, quien hasta ahora se desempeñaba como secretaria de Seguridad y fue promovida al máximo cargo del área.
Monteoliva asumió oficialmente ante Milei y confirmó que su segundo será Martín Ferlauto, quien ocupará el lugar que ella misma dejó vacante. La nueva ministra aseguró que el equipo de Seguridad se mantendrá en líneas generales, aunque reconoció que habrá cambios puntuales vinculados a funcionarios que pasaron a ocupar bancas legislativas en sus provincias.
Entre esas modificaciones figura la salida de Néstor Majul, subsecretario de Articulación Territorial y dirigente cercano a Alfredo Cornejo, que asumirá como senador provincial en Mendoza. Sin embargo, no todas las movidas responden a cuestiones electorales: Fernando Koursnier, hasta ahora director de Normativa y Enlace Judicial, pasará a encabezar la Jefatura de Gabinete del ministerio, con la promesa de imprimirle un nuevo estilo a esa estructura.
En contraste, el subsecretario del Crimen, Mario Romero, no seguiría en el cargo, mientras que el cambio más significativo se dará en la Unidad Antimafia. Su titular, el comandante general retirado Raúl Silvino Contreras, dejará su puesto en medio de diferencias con el subsecretario de Lucha contra el Narcotráfico, Ignacio Cichello. El nombre del nuevo responsable de esa unidad aún no fue definido.
Monteoliva también dejó abierta la puerta a la coordinación con la Provincia de Buenos Aires. Consultada sobre un eventual encuentro con el gobernador Axel Kicillof o con el ministro bonaerense Javier Alonso —con quien Bullrich tejió un vínculo de gestión fluido pese a los cruces públicos—, la ministra subrayó que la seguridad requiere cooperación permanente allí donde se registran delitos y episodios de violencia.
La funcionaria adelantó además que viajará esta semana a Rosario para marcar la continuidad del denominado Plan Bandera y no descartó una reunión con el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro.
En la ceremonia, Bullrich se mostró distendida con sus ex compañeros de gabinete y conversó largamente con Federico Angelini, subsecretario de Intervención Federal y uno de sus principales operadores políticos, de origen santafesino. La senadora viene reconfigurando su armado: en los últimos días logró sumar al diputado Alejandro Bongiovanni, que abandonó el bloque del PRO, al igual que Gabriela Razzini, que ya había roto con el macrismo.
Otra figura con la que Bullrich dialogó fue Diego Valenzuela, senador bonaerense que mantiene la aspiración de competir por la gobernación en 2027, aunque su proyección política se debilitó tras los resultados de septiembre.
Antes del acto, Javier y Karina Milei, junto a Bullrich y Monteoliva, recibieron a la oficial de la Policía de la Ciudad Cristina Segura y al jefe de esa fuerza, Horacio Giménez. Segura se hizo conocida por un video en el que, mientras era filmada en la calle, pedía que la registraran para que el Presidente viera que estaba trabajando. Milei había difundido esas imágenes en sus redes, transformándola en un símbolo de disciplina policial para el oficialismo.
No todas las escenas, sin embargo, fueron de armonía. El diputado Gerardo Milman, ex hombre de máxima confianza de Bullrich, tuvo el ingreso bloqueado al Salón Blanco. Aunque mantiene diálogo con Milei, su presencia fue objetada por Karina Milei, que no avaló su reelección como diputado y procura evitar choques con el kirchnerismo, que lo vinculó políticamente con el atentado fallido contra Cristina Kirchner. Pese a que Milman fue sobreseído, la secretaria general de la Presidencia, responsable del ceremonial, ordenó retirarle la invitación.
El legislador, cuyo nombre había circulado como posible titular de la nueva Agencia de Migraciones —cargo que finalmente no ocupó— se retiró molesto y, según testigos, entre insultos, aunque desde su entorno remarcaron que pudo seguir la jura desde un salón contiguo.
En primera fila se ubicó el embajador de Estados Unidos, Marc Stanley (identificado en el acto como Peter Lamelas), que minutos antes se había reunido con Diego Santilli. El diplomático compartió comentarios en su celular con Sergio Neiffert, jefe de la SIDE, y luego destacó ante la prensa que las reuniones con el Presidente fueron “espectaculares”, en referencia al avance de un acuerdo comercial entre ambos países.
También participó el obispo castrense Santiago Olivera, quien días atrás había encabezado una misa de despedida para los salientes Luis Petri y Bullrich. Asistió casi todo el gabinete nacional, con las ausencias de Federico Sturzenegger, Mario Lugones y el asesor Santiago Caputo, en un contexto de relación tirante entre el Gobierno y el episcopado.
Tras la asunción de Monteoliva, el próximo paso institucional será la jura de Carlos Presti como ministro de Defensa en reemplazo de Petri, que asumirá como diputado la semana próxima. Presti no estuvo presente en la ceremonia. Petri, por su parte, aguarda la llegada de los primeros aviones F-16 usados adquiridos a Dinamarca, que presentará este viernes en Córdoba, en uno de sus últimos actos al frente de la cartera.


