La eliminación de Argelia en los cuartos de final de la Copa Africana de Naciones deja una lectura favorable para la Selección Argentina de Lionel Scaloni, que debutará ante ese rival en el Mundial 2026. El combinado norteafricano cayó 2-0 frente a Nigeria y se marchó del torneo sin haber demostrado la solidez que se espera de un equipo que abrirá su participación mundialista contra el vigente campeón del mundo.
El revés llegó en un contexto que ya venía encendiendo alarmas en Argelia. Pese a haber ganado sus tres partidos de la fase de grupos, el rendimiento del equipo dirigido por el bosnio Vladimir Petkovic mostró grietas que quedaron completamente expuestas cuando el nivel de los adversarios se elevó.
Un camino engañoso hasta los cuartos
Argelia avanzó en la Copa Africana con puntaje ideal en la primera fase, pero lo hizo ante rivales de menor peso específico. Goleó a Sudán, venció por la mínima a Burkina Faso y se impuso frente a una endeble Guinea Ecuatorial. Los resultados maquillaron problemas de funcionamiento que se hicieron más evidentes en los cruces mano a mano.
En octavos de final, cuando debió medirse con un rival de mayor jerarquía como la República Democrática del Congo, el equipo argelino necesitó de sufrimiento y fortuna para seguir con vida. Recién en el último minuto del tiempo suplementario encontró el gol que lo clasificó, alimentando la ilusión de una hinchada que viajó en masa a Marruecos, pero sin ofrecer un respaldo futbolístico sólido.
La historia cambió definitivamente frente a Nigeria. Allí, la distancia entre las expectativas y la realidad fue inocultable: el seleccionado que supo coronarse en África en 1990 y 2019 quedó lejos de pelear por un nuevo título y se despidió con más dudas que certezas.
Mahrez, símbolo de un equipo sin base firme
La figura más resonante de Argelia, Riyad Mahrez, se transformó en el reflejo de las inconsistencias del equipo. El ex Manchester City, de 34 años, alternó ratos de influencia con largos pasajes de desconexión. Marcó tres goles en los primeros dos encuentros del torneo, pero luego se fue diluyendo hasta ser reemplazado en distintos partidos, sin importar si su selección ganaba, empataba o perdía, como ocurrió ante Nigeria.
El conjunto argelino tampoco encontró respuestas en las jóvenes promesas. Ibrahim Maza, apodado “Mazadona” con evidente exageración, no logró convertirse en el socio que Mahrez necesitaba en ataque. Ante Nigeria, Petkovic decidió reemplazarlo cuando el marcador ya estaba 2-0 en contra, otra señal de que el recambio generacional no termina de consolidarse.
Entre una estrella veterana intermitente y un futuro que todavía no despega, Argelia se muestra como un equipo sin cimientos claros. Esa fragilidad es la que en la Selección Argentina observan con atención de cara al estreno mundialista del martes 16 de junio en Kansas City.
Nigeria exhibe lo que Argelia no tiene
El contraste lo marcó Nigeria, que ni siquiera estará en el Mundial de Norteamérica pero dejó una imagen de poderío ofensivo y funcionamiento aceitado. Victor Osimhen, goleador con pasado brillante en Napoli y actualmente en Galatasaray, fue la gran figura del duelo de cuartos.
En el inicio del segundo tiempo, el delantero nigeriano ganó en las alturas y convirtió de cabeza ante Luca Zidane, hijo del histórico exfutbolista francés, para abrir el marcador. Poco después, se transformó en asistente y habilitó a Akor Adams, atacante del Sevilla dirigido por Matías Almeyda, para que sellara el 2-0 definitivo.
Detrás de esa dupla se movió Ademola Lookman, recordado por el triplete que le dio a Atalanta la final de la Europa League frente al Bayer Leverkusen. Con ese tridente ofensivo, Nigeria se instaló en semifinales, donde se medirá con Marruecos, que viene de eliminar a Camerún. En la otra llave se enfrentarán Senegal, vencedor de Malí por 1-0, y Egipto, que superó 3-2 a Costa de Marfil.
Mientras Nigeria se proyecta como uno de los equipos más peligrosos del continente, Argelia se retira del certamen con la sensación de haber sido superada en todas las líneas por un rival mejor trabajado y más contundente.
Un panorama que favorece a Argentina
El desenlace de la Copa Africana deja a Petkovic con apenas seis meses para intentar reconstruir a su selección antes del viaje al otro lado del Atlántico. El desafío es grande: encontrar una estructura que sostenga a Mahrez, definir si Maza puede ser realmente una pieza clave y, sobre todo, corregir una defensa que ofrece demasiadas ventajas, como se vio ante la potencia de Osimhen.
Para Lionel Scaloni, en cambio, el escenario es más alentador. Con Argelia lejos de mostrar un nivel intimidante, el cuerpo técnico argentino puede mantener el foco en la preparación general para el Mundial y en la Finalissima inmediata, sin que el debut ante los africanos aparezca como una amenaza mayúscula en el horizonte.
La Copa Africana dejó una conclusión clara: hoy, Argelia no asusta. Y eso, en la planificación del campeón del mundo, es un dato que suma tranquilidad.


